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martes, 16 de septiembre de 2014

Coletas chinas


Los espermatozoides que no se aprovechan, no se pierden, se convierten en chinos...por eso llevan coleta.





Es muy pequeña broma escrita, para una tan buena ilustración como ésta.
Carmen Labiche es la autora del dibujo que tengo el privilegio de mostrarlo aquí.
Pensé en alargar el texto para intentar acortar la distancia entre dibujo y palabras, pero ni lo voy a intentar.
Gracias Carmen.

jueves, 15 de mayo de 2014

El liguero y las uñas


Te dí una oportunidad y la desaprovechaste.
Ahora me llamas al teléfono una y otra vez, y me escribes mensajes que ni leo. "Me estoy pintando las uñas" te contestaba al principio, ahora ya ni eso.






Te alababas a ti mismo ante tus amigos. Yo era una proeza conseguida por ti, te creíste irresistible.
¡Pobre!, ahora no eres, más...que una muesca en mi liguero.  .

domingo, 11 de mayo de 2014

Claire



Por fin llegó el día, hoy nos conoceremos.
Llegarás en avión y pasaremos tres días juntos; iré a buscarte al aeropuerto.
Estás intranquila al igual que supones lo estaré yo, puede ser muy diferente el conocernos físicamente de la manera en la que lo hemos hecho hasta ahora. Hay un riesgo real que los dos sabemos que existe, aunque lo hallamos obviado.

Las ruedas del avión empiezan a rodar por la pista del aeropuerto, dentro unos minutos nos vamos a ver, nos daremos un largo abrazo y por fin nos sentiremos.
Ya has recogido el equipaje y sales a la sala de espera, hay mucha gente que va de un lado a otro.
Muchos encuentros, voces, arrastrar de maletas, saludos, incluso algún lloro de alegría. La chica que venía a tu lado ves que se funde en un achuchón con un chaval que la esperaba sonriendo. Te quedas mirándolos unos segundos, ella le agarra de la nuca y se aplasta en él, él de la cintura y ríe feliz. Ella le frota la espalda, el también, ves que una mano baja y le toca el culo, acercándola más si cabe. Continúan así y tu por un momento te olvidas de todo, te gusta la escena que contemplas...

Hola Claire -oyes a tu espalda-.
Te das la vuelta y ahí estoy yo.
Nos quedamos mirándonos como tontos sin hacer nada más, callados.
Nos repasamos de arriba a abajo, se te cae la maleta al suelo, y actúa como de señal. Nos abrazamos.
Primero poco decididos, como por compromiso.
Después con más convicción, pasa medio minuto y seguimos igual. Me frotas la espalda, y yo a ti te acaricio el pelo.
Continuamos así sin prisa por soltarnos, ni hablar, ni nada...

Ahora nos separamos, estás más tranquila. El sentirme sin que mis ojos te hayan recorrido demasiado, ha hecho que el primer contacto haya tenido una pausa callada en la que te dado tiempo a decirte: "aquí estamos juntos por fin, tranquila Claire, es el mismo que ya conoces".
Te das cuenta de que aún no me has saludado, te separas, me miras y dices: "Hola puto vasco chalao, aquí tienes a tu curasán"
Lo has dicho sin pensarlo y ocurre lo lógico, que me haces reír, me brillan un poco los ojos.

La chica y el chico de antes salen ya por la puerta, ella mira hacia atrás y cruza contigo miradas, sonríe y se para como esperando algo de ti y de mi.
Me vuelves a abrazar, esta vez del cuello y me dices: abrázame fuerte; y lo hago, y ahora tócame el culo...
Ella se ríe mientras tu haces lo mismo volviendo a cruzar tu mirada con la suya, te saluda y le contestas guiñando un ojo, se ríe y se va con su chico...

Hemos ido a un bar del pueblo, tomado un café y le he pedido al camarero si puedes dejar allí guardada la maleta un rato. Él ha dicho que si y estamos ya paseando por la playa; hace un día espléndido.
Vamos agarrados de la mano, y hablamos, -los dos a la vez al principio-, reímos, miramos, callamos y volvemos a hablar y compruebas como ahora ya más sosegados, tu voz hace que me calle no importa lo que digas, y sonría con cara de atontado. Te das cuenta como me hipnotiza escucharte.

Eso te complace y de repente te lanzas a mi cuello y me das primero unos besos después coges mi mano en la tuya la acercas a tu pecho y la metes dentro de tu blusa bajo el sujetador y me dices: "voy a hacer contigo lo que quiera puto vasco y vas a darme todo el placer del que seas capaz, hasta que te diga basta".
Compruebas que no hay nadie cerca en la playa. Deslizas tu mano entre mis piernas y me tocas. "...y después te voy a devorar."
Me pongo un poco rojo y te ríes de mi.

Pasaremos tres días juntos, pero antes tienes que hacer unas gestiones en Donosti. Como no sabes lo que tardarás, me voy al local indicándote como encontrarlo. Lo más seguro es que llegues por la tarde temprano pero no sabes a qué hora, así que te doy una llave, y yo me llevo tu maleta.
A eso de las 4, estas entrando en el local. Todo está en silencio, seguramente estoy en la siesta, piensas.
Subes y sí, ahí estoy boca abajo dormido.
Estas cansada y sudorosa. Te duchas y hechas un vistazo por el local, yo sigo durmiendo. Después vuelves a subir y entras en mi habitación, sigo boca abajo, dormido.

Te sientas en el borde de la cama, estas vestida solo con una camiseta.
Ahora sí, ahí me tienes, pero estás cansada, no quieres nada que suponga mucho esfuerzo... algo relajado tal vez.
Me tocas la espalda, me acaricias con suavidad y notas que me voy despertando. Giro la cabeza, abro los ojos y te contemplo en silencio. Empiezo a darme la vuelta, pero poniendo tu mano sobre mi nuca me dices que no, que no lo haga. Me indicas que doble la almohada por la mitad y ponga la mitad de mi cara sobre ella con la boca libre, para poder respirar. "Y quédate quieto así" -me dices-.
Te acercas a mi oreja y me dices: ahora vas a ser mío camarón.
Que bien hueles, y que bonita suena tu voz.

Me besas el cuello por todo el: despacio, profundo, sin prisa...mientras me vuelves a poner la mano en la nuca. Tu lengua se introduce entre tus dedos para mojarme, para excitarme y excitarte a ti. Lentamente, con tiempo...no tienes ninguna prisa. Me vuelves a acariciar la espalda y la besas una y otra vez. Te subes después a horcajadas sobre ella, sobre mí. Intento volver a girarme pero me vuelves a sujetar por la nuca y me dices: sssssh, obedéceme.

Ahora me sujetas por los hombros y apoyas tu peso en ellos a la vez que te elevas y bajas sobre mi una y otra vez, y otra, y otra... despacio. Empiezas a excitarte... y vuelves a subir... y sientes como te vas encendiendo... y a bajar... y a subir...y te estas humedeciendo...y a bajar...
Pero no quieres correr, quieres sentirte poco a poco cada vez más arriba, así que espacias el movimiento de sube y baja. Me sueltas la nuca y te sientas en donde termina mi espalda, te quedas quieta ahí, bien encajada. Y me dices: " me estoy acariciando los pezones imaginando que lo haces tú"
Tenerme debajo de ti, fantaseando que soy yo quién te toca, te excita un poco más.
Te colocas más atrás de mi espalda, encaramándote sin prisa y apoyas tus manos en el hueco trasero de mis rodillas.
Vuelves a sudar y te pasas una mano por la frente, la mano se desliza con facilidad,
te recorres los pómulos también, y la boca,
saboreas tu sudor y la saliva se mezcla con el,
la haces resbalar por tu cuello sintiendo cómo palpita tu sangre al galopar por tu aorta,
y ahora con ambas manos por los hombros, las axilas y me miras,
sigo quieto entre tus piernas,
vuelves a palparte los pechos y los rodeas con las palmas y dorsos de tus manos,
bajas a la tripa y te tanteas el ombligo,
vuelves a apoyar una mano sobre mi cabeza y la otra te la introduces entre las piernas,
te agachas rozándome los omóplatos con tus pezones, sin dejar de acariciarte entre los muslos,
me suspiras y hurgas con la lengua en el oído,
después me besas en el cuello y me lo muerdes,
me acaricias con tu mano mojada mi cara, mi boca,
¡Que bien hueles, que bien sabes!

Te vuelves a sentar más cerca de mi cabeza.
Estas muy húmeda, y siento tu ingle tibia...pero no puedo tocarte, no me dejas.






"Estira un brazo hacia abajo y pon la palma hacia arriba" -me señalas-.
Lo hago, te arrodillas junto a mi mano a mi costado, entrelazas mis dedos con  los tuyos y los llevas a lo oscuro de tu entrepierna. Siento que tienes un poco de pelo, mis dedos se electrifican, y mis manos, y mi pensamiento.
La palma de mi mano está sobre la tuya y con calma la apoyas en la mitad,
y la apartas unos centímetros, y la vuelves a apoyar,
y la dejas unos segundos apoyada mientras haces que presione un poco y rote circularmente,
y la vuelves a separar,
y la vuelves a apoyar apretando un poco... y un poco menos... y un poco más,
y la vuelves a retirar, y miras al techo,
y ahora haces que se deslice de arriba hacia abajo, y hacia arriba otra vez,
y miras mi brazo y mi mano que te recorre con facilidad mientras se moja toda,
y suspiras exhalando eses, aes, haches...y te paras.
Quieres ir despacio, mantener el gozo ondulando, ascendiendo a pocos:  más/ menos... más y más/ menos...más, más y más/ menos...pero te cuesta y haciendo el vacío con mi mano comienzas a apretar y aflojar, apretar y aflojar... humedeciendo más el hueco...y entonces sustituyes mi palma por nuestros dedos entrelazados y repites lo que hacías...y rápidamente se vuelven resbaladizos y sientes que estas cada vez más excitada y paras...
Ahora estas mirando mi cuello, sueltas mi mano y la vuelves a poner donde estaba: bajo mi cara.
Empiezo a quejarme pero otra vez exclamas: "sssssssh"

Ya no vas a poder aguantar mucho y quieres saber como me encuentro realmente de excitado yo. Así que bajas y te sientas sobre mis rodillas, metes una mano despacio bajo mi cadera, y me tocas...si, estoy excitado. Te das cuenta que ni yo te he visto desnuda, ni que tú únicamente me has visto de espaldas. Te gusta pensar que aun y así, estás de esa manera.
Me sueltas y vuelves a colocarte sobre mi cuello, te rozas en él y en muy poco vuelve al estado anterior, ya está húmedo y brillante otra vez, mi cuello.
"Bien, vamos allá camarón, date la vuelta despacio y baja los brazos" -me dices mientras te incorporas un poco sobre tus rodillas-.
Desdoblas la almohada, me acaricias la cabeza, la cara, bajas los escasos centímetros que nos separan, coges mis manos y las colocas sobre tus costillas, y después las haces subir...

"Ya me tienes como querías, encima de ti, a unos centímetros, empapada de sudor y sexo, y a poco de explotar en ti, te va a gustar camarón, y no lo vas a olvidar nunca, nunca, nunca...
"Y ahora prepárate, y hazme -me dices, mientras desciendes despacio- hasta que te grite basta"...



   

sábado, 12 de abril de 2014

Mi patria (escorzo de piernas de mujer)

Una patria con un himno susurrado,
con dos cascabeles marrones que brillan,
con vapor de agua castaño
con dos largos mástiles para su enseña.

Tu voz, tus ojos, tu pelo...
mi patria eres tu,
y tus bragas... mi bandera.





domingo, 6 de abril de 2014

Salitre blanco

Sudabas,
y estabas a la par, cubierta de brillos y salitre blanco.
Se me quedó dentro tu aroma, que emana ahora.
No voy a abrir los ojos,
no, aún no.
No hasta que acabe la alegre canción de las pequeñas olas,
no, aún no,
no ahora que, una vez más, que escucho tus gemidos de sirena,
no mientras, otra vez más, rezuma en mi boca tu pálido sabor salado;
no, aún no.





Serpiente de agua

Tuvimos un encuentro prohibido en la playa,
sobre la arena blanca de Luna,
salpicados de burbujas,
entre caricias de pequeñas olas.

Me dijiste que solo oías siseos,
que mis palabras mojaban como los rizos blancos del agua;
y en voz larga y baja me llamaste: "serpiente"...

Es verano, hace calor y se está bien junto al río descansando del largo paseo.
Después de comer tus amigos conversan a la sombra del árbol,
pero tu estas cansada, en una esquina de la mesa.

Apoyas la cabeza sobre los brazos,
el rumor del agua te arrulla,
sientes su frescor,
lo hueles,
su humedad se posa sobre tu piel,
tus párpados dejan traslucir destellos de agua...

Ves que algo se mueve bajo la mesa,
llega hasta tus pies y se detiene,
tantea con delicadeza tus tobillos cansados,
comienza a ascender por tus pantorrillas,
tras su silencioso paso, va dejando un rastro de vellos erectos y temblorosos pincelados de agua,
recorre tus huecos ocultos, tus coronas brillantes y duras, tus labios,
rodea tu cuello encordando varias vueltas tu cuello y hace cima en ti reptando entre tu melena,
entonces los sonidos se convierten en sinuosas palabras,
penetran en ti sondeando tus oídos,
y percibes quedos murmullos que lo acallan todo,
solo se escuchan tus suspiros...y sus siseos.

Ella reanuda su serpenteo,
desciende por la hendidura de la mitad de tu espalda,
dentro de tu vientre algo se agita,
te acurrucas en ti azorada,
y recuerdas...




Se ha hecho un hueco entre tus muslos,
es suave, húmeda...


Una serpiente de agua, en un pic-nic de verano.





domingo, 30 de septiembre de 2012

Reencuentro y redespedida.

Nos encontramos mediada la mañana, en la playa.
Llovía en pizcas menudas que bajaban lentas, indecisas, empapándolo todo.
Te fuiste haciendo persona, mientras avanzabas por el otro extremo de la playa.
Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, casi nos cruzamos sin reconocernos.
Nos saludamos y desocupamos uno de los paraguas.
Caminamos, hablamos, miramos... mientras el sirimiri, seguía empecinado con su trabajo.
Nos dio la hora de comer.
Fuimos a la Parte Vieja y nos intrincamos entre sus calles, chapoteando más de un charco, siempre juntos, cuerpo a cuerpo bajo el paraguas.
En una tasca nos sentamos ante unos bocatas y agradecimos los olores a fritanga, cuerpos, el serrín del suelo...
Escuchamos conversaciones ajenas, alguna con atención y casi todas olvidándolas al instante.
Se estaba bien en aquel bar, comiendo los generosos bocadillos, mientras ropas y calzados se secaban.
Pasadas más de dos horas, salimos a seguir dando pasos entre la lluvia. Seguía todo igual, las nubes tocaban el suelo.
Subimos a Urgull, revisitando lugares compartidos en nuestra niñez y comentando episodios pasados.
Bajamos por el muelle revisando los barcos uno a uno. Los recordabas, esos y los que ya no estaban.
Volvimos a la playa, compartiendo imágenes repletas de incontables grises que invisibles al Sol, se presentaban ahora en complicidad con secretos silencios que secaban cualquier sonido que quisiera imponerse al producido por las infinitas colisiones de aquel polvo de agua al estrellarse contra lo que encontrara.
A los dos nos gustaba el sirimiri, pasear entre él en silencio y admirar el tinte brillante con que satinaba lo que tocaba.
Llegamos a donde nos habíamos encontrado. Tras un par de minutos de despedida, se volvería a mojar un paraguas, desde hace unas horas cerrado.
Reconocimos las huellas de nuestro encuentro y volvimos a caminarlas, en un juego; así serían rastro de nuestro reencuentro y de redespedida.
La marea estaba casi en ellas.
Seguían tercas, las diminutas gotas posándose en la arena.
Habíamos cambiado, sí. Tú hacía mucho que te fuiste con aquel inglés.
Alto, bien plantado, divertido, con fantásticos proyectos algunos ya cumplidos, sí.
No te pregunté por él y cuando empezaste a mentarlo te pedí que no lo hicieses, fue un impulso y lo respetaste.
Me dijiste que seguía siendo niño, sí.
Con una sonrisa quitaste el punto de tensión producida por mi petición y esa fue la imagen que me quedó de nuestro encuentro. Esa sonrisa, al cobijo de alguna que otra desnuda arruga de tu cara, que en un instante recorrieron mis ojos, gozándolas una a una.

Y ¡ya!, se iba a acabar todo.
Joder, no quería despedirme y creo que tú tampoco.
Nos quedamos mirándonos en silencio, alguna lágrima se escondió entre las gotas de lluvia...
Y en eso, ocurrió algo que decidió el cómo de nuestra silenciosa despedida:
En un instante se detuvo el sirimiri que nos había acompañado todas las horas y por una grieta en el cielo cayó un rayo de sol, de los últimos.
Al unísono miramos hacia arriba, después el uno al otro y nos regalamos una silenciosa sonrisa y de ella un beso, entre un abrazo mojado.
Una pequeña ola llegó hasta nuestras huellas deshaciéndolas en un instante.
Retomamos nuestros caminos.

Mientras subía las escaleras abandonando la playa, de nuevo empezó a llover,
volví mis ojos hacia ti,
pero ya no te vi,
otra vez la niebla lo ocultaba todo.
















                                                                                                                







jueves, 8 de diciembre de 2011

Ella


Que decir de ella.
Como hablar de la que se presenta en ti, sin saber que estaba.
Escondida, camuflada, aparece sin buscarla, callada.                       
¡Cómo aparece así!, que no le esperaba y se posa ante a mi mirada,
¿de qué manera y para qué? me ha encontrado.
No me habla, ni me mira y si embargo está en mis manos
a las que pregunto y no me dicen nada.
Sin huellas, sin sombra ni ruta pisada,
de dónde viene y porqué en ésta hora, que ya no busco nada.
Ahora no, el futuro ya está pasado, así que vete, no te quiero aquí
no puedo estar contigo,
ya no.
Ni siquiera sé tu nombre, ni de donde eres
ni lo que quieres.
Y a pesar de todo,
de mi cabeza vienes 
y con mis lápices,
al despertar, 







hoy te he dibujado.

sábado, 8 de octubre de 2011

Mozkornautak (Los Mozkornautas)



"Mozkornautak" (Los Mozkornautas), fueron una cuadrilla de músicos, nada míticos, de los 80 que con instrumentos, de vez en cuando afinados y tocando de aquella manera, y siempre bien repletitos de alcohol y demás sustancias, aparecían en cualquier momento por lo general en lo viejo (parte vieja donostiarra).
Coger un instrumento y hacer lo que pudiese con el, esa era la consigna.
Así en cualquier momento del día, aunque más frecuentemente por la noche, se podían reunir por ejemplo: un atabal con agujero, un saxo semi-lleno de kalimotxo, trompeta con parecido nivel, guitarra sin alguna de sus cuerdas, txistu y banjo y cualquier otra cosa que hiciese ruido.
Normalmente había alguien que sabía tocar algo, casi siempre estaban Jon Casares (guitarra y armónica), Altxo(tuba o saxo), Jose Ignacio(trompeta), Iñaki(atabal)  y alguno más que no me acuerdo el nombre.
Claro que cuando estaban todos bien y en serio, la cosa mejoraba bastante y se convertía en una txaranga más seria.
Luego, o a la vez, montaron algunos de ellos una especie de grupo que se llamó "La Familia Iskariote". Kortatu les recordó en una canción que se tituló como no: "La familia Iskariote"
Duraron un rato, una lástima. No me extraña porque había que ver el percal...
Una mañana (imagino de gaupasa) uno de ellos, mientras estaban unos maderos haciendo  proselitismo enseñando la tanqueta a los niños, los vió, cogió carrerilla y le metió un botazo a uno en el culo que lo mandó al hospital sin sentido (había que ver las botas que calzaba).
Claro, fue pa dentro.
Después formaron otro grupo, "Txorromorro"
Por la mañana me he encontrado con el que tocaba la trompeta de los "Moskornautas", Jose Ignacio. Me ha contado los tumbos que ha ido dando, unos pocos. Estudió piano y anduvo metido en la farándula pero no le fue muy bien. 
Por la noche pasando por "lo viejo", se oía música en la plaza Lasala y ahí estaba tocando su guitarra Jon Casares con Jon Txorromorro con el bajo y dos cubanos, uno con guitarra solista y otro con bongos y voz.
Tienen un grupo que se llaman "La jodedera" con un disco que ya lo he escuchado y que me ha gustado mucho.
Se les puede encontrar en  www.myspace.com/la_jodedera
Justo antes de verles iba pensando en una pieza de barro que tengo de cuando podía tener unos 15 años y que mucho después le añadí un soldadito de plomo que me trajo un amigo de Cuba






La llamo "Fortín Cubano" y la guardo por ser de las primeras cosas que hice.
Por entonces Cuba y sobre todo la Nicaragua sandinista, eran dos referentes.
Ahora (y hace un rato) ya le toca a Cuba cambiar, pero mucho antes tenía que haber desaparecido el bloqueo del vecino "del Duplex" de al lado. Mira que Obama...

También hice está otra que la titulé "Diplodocus Eroticus"






Pues eso, con esas edades a tope de semen y espinillas...

Vale la pena que visiteis a La Jodedera y el vídeo de Kortatu de su tema 
La Familia Iskariote.
Ahora hay otro grupo con el mismo nombre pero no tiene nada que ver.
Estaba buscando algo que tenga hecho relacionado con Cuba pero no encuentro nada.
Así es que recurriré a los tópicos.
Tengo hechos unos cuantos dibujos de piernas y culos y este es uno de ellos.







P.D. Tuve un abuelo que estuvo en la guerra de Cuba. Era correo a caballo y cuando llevaba un mensaje importante, mi madre me contaba(cuando no tenía Alzeimer) que su padre le decía que se los metía al caballo por el culo para que si lo pillaban no encontrasen el envío.
El caballo se llamaba Teto.
También me decía que dejó una novia allí. Los hermanos siempre hemos pensado que pudiéramos tener parientes cubanos.
Busqué en el desván de la casa de Bera en la que vivió mi madre, un diario que supuestamente escribió mi abuelo cuando estuvo en Cuba pero no lo encontré.
Estuvo en Cienfuegos y se llamaba Gabriel.
Dejó allí un baúl diciéndole a su novia cubana que volvería pero no lo hizo.
Se quedó en Bera con la que fue su mujer y mi abuela, Irene.
Me gusta el culo de ahí arriba pero no lo cambiaría por el diario, si es que un día apareciese.

jueves, 6 de octubre de 2011

Las golondrinas 2


Esta es la segunda versión que hice sobre las golondrinas
Usé un rotring y al contrario de lo que es habitual, primero utilicé colores (anterior entrada del blog) y este, el segundo, en B/N.







La idea viene a ser la misma pero ésta versión es mas limpia y concisa.
El B/N es lo que tiene, no buscas tanto el ambiente del dibujo, te centras más en los sujetos dibujados y los presentas crudos y pese a que las cosas reales suelen ser en color, se refleja mejor al sujeto o sujetos, en la "irrealidad" del B/N.
No se si me explico, pasa con los retratos, Con el B/N, del personaje se percibe con mayor intensidad el gesto y su expresión que con el color. El color sería más indicado para formar una escena en la que la persona está incluida en ella y no tiene necesariamente que ser la protagonista, sino formar parte de ella.
Bueno, no sé si me pierdo o es que no me encuentro y además no sé tampoco a que viene todo este rollo. También se pueden hacer tranquílamente retratos en color, de hecho tengo unos cuantos. 
Voy a subir un par, uno en B/N y otro en color.





Aquí la reina del llanto: Chabela Vargas

Y debajo una preciosa mujer:





Vuelvo a las golondrinas.
Tengo ganas de hacer un tercer dibujo "golondrínico".
Pensando en la sensación de velocidad y precisión que da su vuelo, más el pensamiento que tenía de que "eran como luces negras", intentar reflejar estas dos ideas en un dibujo.
Volando a toda velocidad dejando tras de sí una estela negra...  sería en blanco y negro.



                                                                                                                                                    

sábado, 17 de septiembre de 2011

Chaib y Blanca


El día 15 vino una noticia en el periódico cuyo titular era: de héroe a villano. Contaba como Chaib Azzouri, un marroquí de 31 años que el día 3 de Julio se enfrentó a un elemento que agredió con un cuchillo a Charo Román matándola y a su hija Yolanda que no corrió la misma suerte gracias a Chaib, podía ser expulsado por no tener papeles.
Blanca tampoco los tiene, es latina. También a ella le multaron con 501 euros por lo mismo.
Blanca vino aquí a trabajar hace 2 años y pico. Si no la expulsan hará, con su trabajo, que su madre tenga una casa modesta y si cuando lo consiga, si todavía no la han echado o han pasado 3 años en cuyo caso puede quedarse, ahorrará para hacerse otra para ella y su novio. Después volverá y sus hijos tendrán un sitio digno donde crecer y su madre les contará cuando sean mayores, como vivió unos años en un lugar llamado Donostia que estaba cerca de otro que se llamaba Hernani de donde quizás fue expulsado Chaib por no tener papeles aunque arriesgó su vida por dos mujeres consiguiendo salvar a una de ellas.
Blanca es alegre, trabajadora y cariñosa.
Tiene la cara ancha y fuerte que rodea a unos blanquísimos dientes que muestra a todas horas, haciendo tremendo contraste con una coleta de un pelo negro, pero muy negro.
Es hermosa.
Se dedica, como casi todas las latinas que vienen aquí, a cuidar ancianos, y lo hace a conciencia, doy fe (aunque yo sea ateo).
Ella es ingeniera agrónoma y cose. Me está haciendo unas fundas para unos sillones y yo a cambio le he regalado una de mis piedras (la que más le gustó)
Vaya, enredando eliminé la foto sin querer, cuando la recupere la vuelvo a poner. Pero pongo otra





  
Ahí dejará las llaves de su casa cuando entre, porque su casa tendrá cerradura ya que en todo el mundo hay hombres que matan a mujeres y en todos los sitios no hay un desconocido que se llame Chaib para protegerlas.
Chaib pertenece a una cultura que en lo relativo a la igualdad de las personas, aquí tiene muy mala prensa. Si nuestra cultura echa a Chaib, perdiendo su ejemplo, me pregunto yo cual será mas culta de las dos.
Esto de la cultura a veces tiene su miga. La miga, la del pan, quita el hambre y cuando uno no tiene hambre se puede dedicar a otras cosas.
Sin embargo cuando no hay miga es más fácil que ocurra que la cultura se transforme y sucedan, más a menudo, cosas como que la gente se líe a machetazos contra el pueblo de al lado o se le ocurra a alguien inventar la inquisición, que es capaz de matar a alguien por decir que la sangre circula por las venas.
Sucede que aunque luego lo del pan se solucione y se pase el hambre, puede pasar mucho tiempo hasta que se les haga entender a los que vivieron esas enseñanzas que no, que no era así y que no había que amachetar a los del pueblo de al lado por quitame allá esas pajas.
Lo de los machetes no sólo pasa en Africa o hace 500 años donde pisamos, también ha ocurrido hace dos días en el centro de Europa(antigua Yugoslavia).
Así es que algo falla.¿Será que la cultura también tiene virus que la hacen enfermar? Si así es ¿que virus serán esos?, Si sumamos religión mas pobreza ¿el resultado nos acerca a la cultura o a la incultura? 
Vale, uno puede ser muy culto y más pobre que una rata pero sus hijos y los hijos de sus hijos ¿tendran acceso a la cultura? Me refiero a la de verdad, la que busca el porqué de las cosas.
También puede pasar lo contrario, ser un absoluto inculto y que le salga el dinero hasta por el ojete del culo.
De echo a menudo suceden las dos cosas. Estaría bien tipificar cuales son los contaminantes de la cultura y oponerse a ellos. No creo que sea muy difícil encontrarlos.
Chaib es un ejemplo para todos, sobre todo a los que debido a su mala cultura piensan que una persona(hombre) es superior a otra persona(mujer) por que así se lo dijo el chalao de turno.
Y si para estos es tarde, quedan sus hijos, los que se puedan quedar.Que vean que las cosas pueden ser diferentes y ser valoradas por las personas que les rodean y que se den cuenta que sus madres, hermanas, amigas o amantes son igualmente personas como ellos. Que hay gente de su entorno que lo entiende con naturalidad y va a ser respetada y admirada por ello, si encima ha arriesgado su vida, con turbante y todo.
En definitiva, un ejemplo de valentía nacida espontáneamente, sin reparar en cuchillos... con un par.
Chaib recibió heridas por su acción, tres cuchilladas. Si lo echan, ¿que pensará cuando este en su tierra y le escuezan con los cambios de tiempo?
Me da, que a pesar de todo tendrá claro que hizo lo que tenía que hacer.
El porqué de las cosas, se explica y una vez teorizado, para ilustrarlo se busca un ejemplo claro, como el de Chaib.
Me gustan los turbantes y me gusta dibujarlos, Chaib seguramente habrá tenido alguno sobre su cabeza.
Tengo varios retratos de mujeres con turbante como éstos:

Este primero es de una niña de Burkina Faso





Y este otro de una mujer Tuareg






     
Voy terminando.
Tanto Blanca como Chaib suponen una riqueza para los que conviven con ellos y no deberían tener que pensar que los pueden echar de nuestro lado, se han ganado poder quedarse  y no es ni justo ni inteligente que no pueda Blanca algún día tener su tiendita de arreglos de ropa o una empresa agrónoma, si es que decidiese quedarse, o Chaib llegar a lendakari si se lo propusiese y consiguiese.
Sería un puntazo: un lendakari moro, hablando euskera y con turbante.
Tela.


 






















miércoles, 7 de septiembre de 2011

Morasol


Hace un par de días me encontré con un amigo al que un cólico le había dado un buen susto aunque ya estaba mejor. Me dijo que tenía que tomar un medicamento que se llamaba Buscapina y entonces me acordé de Morasol.
Morasol era una encantadora yegua que me solían traer a pasar temporadas a Lamialeku (este era el nombre que tenía un negocio de hospedaje de animales y criadero de perros, que me dio de comer durante 25 años).
Además de perros y gatos, tuve junto con Juan Pablo durante unos 4 años un servicio que consistía en tener a nuestro cuidado caballos de monta.
Normalmente la vida de los caballos que nos traían (casi todos eran de salto), era bastante repetitiva y exigente: del box a entrenar y de entrenar al box. La mayor parte de ellos, no había pisado la hierba desde que eran potros y algunos de ellos ni éso.
En el caserío en el que vivía había terrenos que los cerramos con vallados de madera y allí por la mañana sacábamos hasta la tarde a los caballos en libertad para luego recogerlos hasta el día siguiente. A esto en los medios equinos le llaman "Centro de reposo"
Para ellos el estar ese tiempo pastando sin ver una silla ni un salto era un lujo que los tranquilizaba mucho ya que solían venir bastante estresados.
También nos traían algunos con lesiones para darles descanso y tratamiento y en una ocasión vino una yegua a parir.
Morasol, una preciosa Pura Sangre Inglesa vino varias veces, siempre acompañada de Tancrede, un Silla Francés.
El tal Tancrede vino con bastante mala fama, era un caballo grande tosco, bastante chulo y zoquetón. Nos dijeron que tuviésemos cuidado con el: que sí al darle el pienso te mordía, que si pasarle la rasqueta le molestaba, que si al limpiarle los cascos te podía soltar una coz, que si dentro del box te aplastaba contra la pared y algunas lindezas más, en fin una joya.
Yo no tenía ni idea de tratar con caballos y llevaba muy poco tiempo cuando nos trajeron a Morasol y Tancrede.
El que sabía del tema era Juampa y al principio sólo el se ocupaba del francés, a mi, pensar en ocuparme de semejante bruto me hacía sudar hasta por las uñas.
Juan Pablo me fue enseñando como tratar a Tancrede y al poco y al abrigo de mis precauciones me animé a ocuparme del animal. Lo que más respeto me daba era hacerle los cascos. Se trata de limpiarles con una pequeña herramienta que tiene una punta roma, dos ranuras que llevan en la parte inferior de los cascos por si se les ha metido algo dentro. Como es algo que se les hace desde que son potros, se suelen dejar hacer normalmente sin que pongan pegas, me imagino que les producirá cierto placer pero a algunos no les gusta nada y Tancrede era uno de ellos.
Cuando es así hay que tener cuidado porque se pueden mosquear, entonces es mejor limpiarles los cascos, atados y con las patas cruzadas, así si intentan sacudirte, la patada se la comen ellos y otra vez se lo piensan, aunque el tarugo de Tancrede no era mucho de pensar.   
Yo creía que ya me había hecho con el , pero un día me dio el gran susto.
Lo había metido al box (donde aplastaba a la gente), le había dado de comer (cuando te mordía), le había limpiado los cascos (que aprovechaba para cocearte) y le estaba pasando la rasqueta (que le hacía cosquillas)...en ese momento el tremendo grandullón decidió asesinarme. Estaba sin atar, en contra de lo prudente.
Kike, el veterinario/herrador, me había dado un consejo por si algún día tenía problemas dentro del box con algún caballo. Tal me decía, que si por algún motivo se me alteraba un caballo dentro y no conseguía imponerme, lo mejor era agarrarme a la crin y seguirle los movimientos hasta ver la puerta y salir. En mi caso estaba claro lo que debía de hacer, salir por patas, pero no me agarré a ninguna crin y de repente me encontré en la esquina opuesta a la salida, solo en el caserío, la posición ganada por el gabacho y con su enorme culo entre la puerta salvadora y yo, a 4 larguísimos metros de distancia de ella. 
La pregunta era ¿me finiquitaría con la izquierda?, ¿con la derecha?, ¿con las dos?, ¿jugaría después a la cama elástica saltando sobre mi cadáver para luego devorarme así machacadito?
Cuando ya me tenía a huevo y decidía como matarme pasó a un momento de calma, la calma del triunfo pensé, mientras la puerta salvadora cada vez se alejaba más.
El trasero de aquel psicópata era lo último que iba a ver. Lo iba a poner todo perdido de sangre...
Pero no, no pasó nada.
No sé si decidió perdonarme la vida o simplemente no se atrevió, la cosa es que salí sin ningún rasguño de esa, eso sí, después de terminar de hacer mi trabajo porque si no la próxima vez podía ser peor.
Es probable que le viniese a la cabeza las represalias que pudieran producir su acción.
Unos días antes Juan Pablo, un tipo consistente y cumplidor, le había explicado algo de educación en morse.
Acostumbrado a tratar con sementales, ya que trabajaba en una yeguada, no le imponía mucho el franchute y un día cansado de la tontería del pienso se quedó quieto junto al papeo, provocando la reacción que acostumbraba Tancrede de echar la boca cada vez que se le daba de comer. A resultas de tal proceder se comió el zopenco tremendo directo en todo el morro.
A partir de ahí cuando se le daba el pienso lo primero que hacía era apartarse para tu mayor comodidad, se rascaba la nuca, silbaba algo mientras miraba a la pared, sonreía a diestra y siniestra...en fin educación en morse. 
Morasol era, de capa castaña oscura con varios matices, despierta, cariñosa, preciosa y de fiar. Justo lo contrario del cenutrio de Tancrede. Cuando te sentía a la hora del pienso o del paseo relinchaba con suavidad reclamando su turno arrancándote una sonrisa sincera. Nunca hizo ademán de ningún tipo de amenaza aunque tampoco tuvo motivos, dispuesta en todo momento a una caricia dada o recibida... una maravilla.
Al recordarla a ella, pero no su nombre, pensé en llamarla Waris. Me salió éste porque las relacioné espontáneamente a las dos: a Morasol con Waris Dirie de la que tengo echo un retrato.







Una noche a Morasol le dio un cólico. Los cólicos matan a muchos caballos. Por lo que sé se les obstruyen la entrada y salida del estómago y si no se soluciona el problema, la comida que tienen dentro se les fermenta produciendo gases que deben de salir al exterior. Te das cuenta que están sufriendo un cólico porque se ponen a rascar el suelo con las patas, se miran el estómago, sudan y en general se inquietan mucho.
Creo recordar que el medicamento que se les daba era Buscapina.
Yo no la tenía, llamé al veterinario y me dijo que probase a darle un buen trago de licor y la sacase a andar.
Tenía media botella de Cardenal Mendoza que se la sopló sin rechistar y me puse a pasearla.
Al poco vino Juan Pablo y a pesar de que parecía que la cosa iba bien, se quedó a dormir lo que quedaba de noche a la puerta del box de la yegua.
Todo salió bien y al día siguiente Morasol aunque cansada se recuperó sin más problemas. El susto fue grande, pero Morasol salió adelante aunque lo pasó bastante mal. Tanto cuando le metía al cardenal por la boca a jeringazos, como cuando la obligué a andar a pesar de los dolores, pienso que ella confió en mí y se dejó hacer. No sé si fue así pero de madrugada mientras la paseaba es lo que pensé y me emociona recordarlo.
Tengo otro dibujo de unos caballos extraños y hay uno que no por su color que más bien correspondería a un appaloosa, sino por su expresión también me recuerda a Morasol.








Es de los cuatro el que está más cerca, para mí tiene cara de yegua y se me hace simpática. El francés se parecía más al tercero.
Con Tancrede me he pasado un poco (por el cachondeo), pero lo cierto es que se llevaban muy bien, osea que algo vería en él.
La vida en el campo tiene estas cosas que gustan recordar. Igual que me gusta también recordar la expresión que tenían los hijos de los colegas cuando veían /olían /sentían los caballos cerca.
Como abrían los sentidos y disfrutaban la vida en momentos como esos y uno ser el vínculo.
Cómo con las golondrinas.