domingo, 25 de junio de 2017

UNA ESQUINA DE PAPEL QUE SOBRESALE


Ha pasado el exceso de calor.
La atmósfera se ha vuelto gris, supongo que solo por un rato.
Acabo de desayunar,
recuerdo que hoy he soñado contigo una vez más después de mucho tiempo,
me pregunto que será de ti ahora, cuantas arrugas cruzarán tu cara.
Suena en la radio una antigua canción: "Solo pienso en ti", de Cánovas, Rodrigo Alfonso y Guzmán,
Veo que en la biblioteca sobresale una esquina de papel blanco entre los libros,
me levanto, me acerco, estiro de el y ¡sorpresa!,
es el boceto de un retrato que nunca continué. 
Lo vuelvo a hundir hacia el tiempo muerto entre las tapas de los libros.
Parece que el cielo clarea y ahora se oye "Mediterráneo" de Serrat.
Nunca cambia nada.

P.D. El dibujo es un boceto rápido de Sofia marrrazkiak




lunes, 15 de mayo de 2017

PIEDRAS POETAS

La arenisca es una clase de piedra que mayormente se forma bajo el mar. Es una roca que abarca colores tales como el verde, gris, azul, rosado y sobre todo el amarillo; todos ellos en varias tonalidades.
Al ser sedimentaria muchas veces se ven las capas que a lo largo del tiempo se han ido depositando formando auténticas vetas.
Yo añadiría que además es una piedra poeta. Lo siento así ya que sus bellísimos estratos nos muestran pequeños fragmentos del fondo del mar, como escrituras jeroglíficas, que el tiempo se ha encargado de escribir. Sabiendo interpretarlas, los científicos estudian el origen y desarrollo del planeta.
Es fácil embelesarse cuando teniendo alguna de ellas en las manos, niños y algunos adultos afortunados, se quedan mirándolas como si fueran monedas de oro viejo, que pagan un viaje hacia uno de los más poderosos y delicados corazones de la poesía; este, es la mar, su fondo, la vasija que la contiene, formada por la arena suelta en estratos superiores y por debajo de estos la compactada ya convertida en piedra.
La arenisca, es por tanto una escritora infinita, a la vez que silenciosa poeta.
¿Por qué digo esto?
Un año más estamos con el tema de las piedras de Ondarreta.
Que si son restos de escombros, que si no, que si hay que quitarlos, que si no vale la pena porque siempre habrá más, que si da muy mala imagen, que si no es para tanto, que si estudios para saber no se sabe lo que, que, que…
Suelo recoger de estas areniscas para fotografiarlas una a una y hace composiciones con ellas, también me llevo algunas a mi taller para hacer artesanías.
Sabía que habían decidido (un año más) quitarlas para que los naturales y los turistas no se dañen sus pies y se de una buena imagen de la ciudad y sus playas.
Estos días pasados he estado recogiendo durante las bajamares estas piedras, después de escogerlas con todo mi esmero pensando en mis artesanías  y sobre todo en una fotografía que quiero hacer como parte de una serie que consta de una 10 obras con cosas que recojo de las playas, tales como: vidrios, restos de caparazones de erizos, opérculos, pequeñas ostras de colores, fragmentos de cerámicas, palitos desgastados, conchas…
Tengo calculado que me hacen falta unas 140 piedras aproximadamente para hacer la fotografía que quiero con areniscas “de oro”. Tengo otra foto terminada con otras menores de tamaño y de colores variados; ahora toca las doradas. Esta semana pasada y parte de la anterior he reunido unas 70, o sea, la mitad de las que necesito.
Hoy he dado un paseo por Ondarreta aunque a esa hora la marea estaba alta y no podía recoger ninguna piedra. Iba ensimismado pensando en vete a saber qué y al cruzar el túnel del antiguo las he visto, me he quedado parado como esperando corroborar lo que mis ojos están viendo, ahí estaban dos de ellas, grandes, quietas, brillantes sus palas pulidas, esperando a la próxima bajamar para actuar…dos monstruos que supongo mañana mismo ya llegarán, a donde están las piedras areniscas-antiquísimas-poetisas-silenciosas-bellas-monedas doradas.
Y estoy por la mitad de las piedras que calculo necesarias.
Mañana pues, cambio de planes. Si veis a un chalao calvo y gordito en la pedrera, recogiendo cosas del suelo, rodeado de gigantes con coraza metálica destellando brillos e iras contra el tarao que ni caso les hace, como intentando persuadirles con su indiferencia de que no es el momento de apartarse para que los grandes dragones, continúen el exterminio de silenciosas poetas, ese no es un moderno quijote en pantalones cortos y chancletas, soy yo que me faltan unas 70 piedras.

Ya han pasado dos semanas,
las máquinas-dragones hicieron la escabechina,
ahora la playa está muy mona ella, sin piedras,
ya no hay monedas de oro que compran poesías e historias del fondo del mar.





Esta foto ya la tenía de antes y está hecha con pequeñas areniscas de colores, la llamo "macedonia de areniscas"









Y esta es la que he hecho con las areniscas-poetas de la que ha tratado esta entrada en el blog.
Al final me hicieron falta 133 piedras.
Los dragones tuvieron que esperar

VOLVERÁN A BROTAR COMO DE UN MANANTIAL, VOLVERÁN LAS DORADAS ARENISCAS, VOLVERÁN.







martes, 4 de octubre de 2016

Un B.M.W. rojo furioso


Este verano en plena semana grande (fiestas patronales de Donosti) bajaba por la cuesta de Aldapeta a la 1 del mediodía.
Un poco más abajo, a unos 300 metros, las calles bullían -pasados los 30 grados de temperatura- de coches, turistas, visitantes de la provincia, naturales de la ciudad y naranjitos (p. de tráfico) desgastando a pitido limpio las bolitas de los silbatos.
Por la cuesta bajaba una serpiente de coches sin fin, con los ojos de los conductores observando en el lío que se iban a meter cuando llegaran al pie de la ciudad, a su centro, al caos; les miraba desde mis muletas y la verdad es que daban lástima. Más de uno y de veinte pensarían en lo mal que habían hecho en usar el coche pero...ya era tarde.
Caminaba con mi patita requebrá y mis muletas pensando en estas cosas y en el dibujo que tocaba ("Navajita").
A unos 100 metros del final de la cuesta iba a cruzar de acera por el hueco que había entre los coches, ya que en el otro lado había sombra y aunque no está claro si está permitido o no, los coches -a son del semáforo- estaban parados y aún les faltaría tres o cuatro turnos para llegar hasta él, así que empecé a cruzar pidiendo permiso con la mirada y en eso...un tipo se adelanta cortándome el paso/muleta.
Era un B.M.W de esos de futbolista: rojo, brillante, enorme, silencioso. El conductor un tipo de mediana edad mimetizado con su vehículo. Me mira, le miro, le brilla todo el oro que lleva colgando y la gomina y la piel bronceada y hasta de debajo del asiento asoma un brillo que no sé si será de los zapatos o de algún abrillantador que se ha dado en las pelotas y que atraviesa las hebras del pantalón de esos blancos semitransparentes. Todo él dice claramente que está cabreado por el tener que esperar por el atasco y que yo por delante de su coche no voy a pasar: Así que le sonrío y paso por detrás. La chica del coche que le sigue no tiene ningún problema en dejarme pasar y le dedico otra sonrisa a ella, aunque diferente, que es correspondida; se ha dado cuenta de todo.
Y A PARTIR DE ESE MOMENTO COMIENZA EL DESAFÍO
Como decía antes calculo que le quedarían 3 o 4 turnos de semáforo para que el B.M.W. llegara al final de la cuesta.
Llego al otro lado de la acera y comienzo a bajar, despacio y con buena pata.
Al poco el semáforo se pone verde y los coches van bajando poco a poco, unos cuantos, el B.M.W. llega un poco por delante de mí y se tiene que parar por decisión del supremo ( el semáforo) que cuenta con el apoyo del naranjito (tengo que reconocer que en días como ese el trabajo de estas personas es casi heroico)
Sigo a mi paso/muleta y vuelvo a adelantar al B.M.W.
Vuelve a ponerse en verde y los coches avanzan de nuevo. El B.M.W. vuelve a sobrepasarme y queda unos coches más adelante.
Sigo a mi paso/muleta y vuelvo a adelantarlo.
¡Semáforo verde! y ahora los coches avanzan más rápidos porque van llegando al punto a partir del cual les esperan las calles saturados de animalidad, humo, bocinas, caras desencajadas, calor, frenazos...el B.M.W. casi llega abajo, le separa de ese primer destino cinco o seis coches.
Sigo a mi paso/muleta y vuelvo a adelantar al B.M.W.
Con el siguiente semaforazo el coche del engominado de brillantes pelotas, probablemente llegará al punto descrito de banderazo hacia las calles infectas.
Se pone en verde pero hay cierta acumulación y bocinazos, muchos bocinazos, que hace que se retrase el movimiento tan deseado por los automovilistas.
Yo sigo con mis muletas a velocidad crucero acercándome al equipo que forman supremo semáforo y heroico naranjito que se ha convertido en una especie de meta entre el sujeto del que ya he hablado y yo.
Le adelanto...
Arrancan por fin y vuelve a adelantarme el B.M.W.
Sigo a paso patita requebrá, clack, clack, escayola, escayolá.
El B.M.W. está llegando agónicamente a la meta, parece que la victoria va a ser suya, quedan unos pocos metros, solamente un coche por delante suyo que ya comienza a pasar la línea del semáforo, los tapacubos no se mueven lo suficiente como para emborronarse, los nervios del pelotudo hace que de un par de trompicones y este a punto de calar el cochazo (seguro que la tecnología punta alemana del automóvil, ha contribuido decisivamente a que no se produzca tal desfallecimiento), me parece ver por detrás suyo un mechón fuera de su sitio, su situación me parece hasta angustiosa según van pasando lentamente los metros bajos sus bien hinchadas ruedas impinchables, va a llegar, parece que si, que me va a dejar a mi con mis muletas atrás derrotado, lo estoy viendo soplando sus pistolas, pero...
¡CAMBIA A ROJO!
El B.M.W. sigue avanzando desafiando al "supremo" con dos pelotas hinchadísimas, rojas también y a punto de explotar y cubiertas de pelo engominado con algún que otro mechón a su aire, ocupando los dos únicos asientos del superdeportivo. Parece que lo va a conseguir cuando... 
¡SUENA PRRRIIIIIIIIIII! el naranjito, con el pito desenfundado y la bolita fuera de sus casillas a punto de hacer explotar el instrumento, se pone delante suyo valerosa y rápidamente y lo hace parar en el último instante.

Yo sigo a mi paso/muleta y vuelvo a adelantar al B.M.W.,
cruzo la meta,
en vez de mirarle a él le miro a la conductora de atrás que amablemente me había dejado pasar,
le dedico la mejor de mis sonrisas mientras ella se parte la caja.
MULETAS 1 - B.M.W. 0

domingo, 25 de septiembre de 2016

Un ermitaño en el coliseo


Una vez más el verano se acaba. Este ha sido sumamente caluroso, en fila india un día tras otro durante las largas horas centrales, se desparramaba un deslumbrante fulgor blanco que quedaba embutido como en un inmenso bocadillo, entre los azules del cielo y mar compuestos por una amplia gama de celestes, turquesas, índigos, añiles y otros más, visibles pero sin nombre.
Después de la hornada del mediodía, con las horas maduras de la tarde llegaban los amarillos, naranjas y rojos, que poco a poco eran masticados y tragados por los fantásticos "azules-murientes" del ocaso.
Ahora estoy sentando en este lugar contemplando el último tramo del día, aguardando la llegada de la noche.
Hoy, aunque no esté permitido, me quedaré aquí a dormir; total si no vuelvo nadie me va a echar en falta, ni siquiera yo mismo lo hago muchas veces.
No me exijo casi nada, ahora solo quiero disfrutar en este pequeño rincón de la isla en el que no molesto a nadie. No hago otra cosa que cuando llego en la primera motora de la mañana, preparar mi chiringuito con unas telas y un par de cuerdas para pasar el día, utilizar mis manos en algo que me entretenga, leer, escuchar la mar y el viento, ver pasar las nubes, los pájaros y el tiempo, acompañarme de unos pocos deseos y mis recuerdos, observar como mi cuerpo envejece a paso lento, seguro, satisfecho de su suerte, y emplear horas y horas en escribir historias que transitan como nubes por mi cabeza.
Estoy contento, no pensé que acabaría así, sin importarme un pimiento la cara que ponen los pocos que se acercan por aquí. Por lo general, cuando me ven así desnudo y tranquilo, unos sonríen apurados antes de volverse por el caminito por donde han venido, otros se espantan trompicándose en su repentina marcha atrás, algunos pocos saludan y se acercan para contemplar las vistas y unos menos intentan entablar conversación conmigo; pocos lo consiguen. Comprendo a quienes toman las de Villadiego algo despavoridos al dar conmigo de repente, hay que tener en cuenta mi aspecto de troglodita inundado de pelos blancos repartidos en abundancia por todo mi cuerpo moreno, con unas greñas, barbas y bigotes de concurso; mi buena estatura, mi cuerpo fornido, un par de manazas y mis piernas acombadas rodeando una maraña de pelo compacto y rizado.
Cuando hablo, mi voz parece pólvora disparada por una oscura tronera, y luego está mi mirada que siempre ha impresionado aunque yo sea un tipo bien poco beligerante…en fin, decía que por lo general no se acerca casi nadie…




   
                                                          Fotografía Mikel Barrero  

Hoy después de cenar leeré para un público de luces en el “Coliseo” No suelo enseñar mis escritos, pero me gusta recitarlos en voz alta por la noche bien entrada la madrugada, encima del pequeño embarcadero en la falda de la isla. Lo hago desde un pequeño muro en un recodo las noches sin viento ni lluvia, a la luz de una vela que sujeto en un palo. Me gusta pensar que estoy leyendo en un grandísimo coliseo y que el público son las luces de la bahía. Cuando termino me quedo escuchando los murmullos de las olas; son para mi los mejores aplausos.
No es muy corriente que algún bote se acerque de madrugada, cuando alguna vez sucede yo sigo con lo mío...

Me viene a la memoria la historia que me contó mi abuelo Gabriel siendo yo pequeño, cuando vine con él por primera vez aquí; fue la primera, de las muchas horas de escucha, en este mismo banco.
En ella se contaba, que en esta isla antaño recluyeron a los enfermos de una epidemia de peste y que el faro lo ocupó una valiente mujer que no dejó ni por una sola noche que su luz dejara de cumplir su cometido, además de cuidar de los apestados.
La mujer se encargó de los suministros propios y los de los enfermos. Le llevaban los víveres hasta cerca de la isla para dejarlos en una embarcación fondeada a poca distancia del embarcadero y ella se acercaba en su pequeño bote, que era inconfundible por estar pintado de bonitos colores, para transbordarlos y llevarlos a tierra.
Me dijo que era alta y fuerte y tenía una fantástica pelambrera, que cantaba con mucha gracia y potencia y que por las noches se le podía oír en toda la isla. También que le deleitaba pintar y lo hacía con muy buen gusto.
Los pocos enfermos que sobrevivieron a la plaga, comunicaron que se comportó con ellos con solidaridad y esfuerzo. Se mantuvo allí incluso después de terminada la epidemia sin que la enfermedad le afectara.
Por un tiempo la isla no fue visitada por nadie y cuando ya por fin se dio por terminada una larga cuarentena, se decidió hacer una reforma del faro y sustituir a aquella mujer por otro farero. Pero cuando fueron a comunicarle la decisión que se había tomado, no dieron con ella, ni con sus pertenencias, ni tan siquiera con el pequeño bote. De ella únicamente quedaron unas pocas pinturas suyas en varias oquedades de piedra, otras en las paredes del interior del faro y unos pocos cuadros. Mi abuelo Gabriel tenía uno de ellos, heredado de un anciano pariente suyo que afirmaba ser descendiente de uno de los enfermos de la peste sobrevivientes y que había conseguido hacerse con uno de aquellos pocos que quedaron.
El cuadro me llamó la atención cuando lo vi en su casa. Era fantástico y bellísimo. En él, un gigante pintaba el cielo y en el agua un pequeño bote de colores navegaba en dirección al ocaso que tantas veces he visto desde donde estoy ahora. Ni que decir tiene que lo heredé de él y es mi más preciada pertenencia.
Aquella mujer se convirtió en mi mayor heroína y la ensoñé infinidad de veces, echando en falta saber su nombre, algo que nadie conoció y que no figuraba en la marca con que firmó sus pinturas. Ese misterio hizo aún mayor para mí su leyenda, aunque yo le puse el infantil nombre de “La mujer de colores”…


Queda poco ya para que llegue la noche, en el horizonte una larga cordillera de nubes ocupa el bajo cielo, hay un hueco en el oeste hacia el que acuden los últimos rescoldos del día como si fueran dardos ardientes. Una vez llegan allí, en vez de clavarse en el celeste caen hacia la próxima aurora como si todo fuera una treta; si, la noche llega agitando su manto negro figurando ser un capote, al que acuden las luces de vino y sangre para desaparecer en un hermoso engaño incruento.


                               

                                                         Fotografía Mikel Barrero 

P.D.
Hoy he despertado recordando, como ayer después de recitar mis poemas en el coliseo ante mi público de luces y mientras crepitaban los aplausos de las pequeñas olas, una sombra me llamó la atención entre los reflejos, más allá del abrigo del embarcadero.
Algo extraño pasó con la luz del faro que descendió durante una vuelta, e iluminó las tres veces que corresponde a uno de sus giros completos, una mujer con una larga cabellera blanca que remaba lentamente en un pequeño bote de colores.

Mientras se alejaba, canturreaba la misma canción que tan a menudo silbaba mi abuelo Gabriel.

Si, leer, dormir, soñar…


jueves, 21 de enero de 2016

DIONISIA

                                                                 DIONISIA

¡Quién me iba a decir que a mis 60 años, iba a estar en aquel lugar tan frío, frente a la mirada inquieta y cálida de aquella pequeña mujer! Pero si, afortunadamente a veces así son las cosas y allí estaba en un lugar de Dinamarca llamado Vejstrup.
Mi preparación como cuidador de personas mayores más mi experiencia en tareas generales para mantenimiento de edificios, sumados a mi inconsciencia habitual y el hecho de que aquella mujer se decidiera a darme una oportunidad después de una entrevista "on line", hicieron que me encontrara allí un atardecer de finales de julio con mi mochila y dos maletas, fatigado por el largo viaje tocando el timbre de un bonito edificio de dos plantas, construido con madera al modo tradicional del norte de Europa, en plena naturaleza...

Dionisia Contreras Larena, natural de Portugalete, fue una más de los"niños de la guerra", de esta manera se conoció a los niños emigrantes forzosos que sus padres consiguieron embarcar hacia otros países para huir de la guerra española.
Formó parte de un grupo de 30 niños que el día 20 de Octubre de 1937, fueron enviados a un colegio de verano en la playa de Hasmark, en Odense, Dinamarca.
Esta colonia fue mantenida por sindicatos locales y un buen número de comerciantes. La vida de los más pequeños en Ordrup estuvo muy bien organizada. Los niños tuvieron clases, impartidas por profesores españoles, gimnasia, talleres, excursiones, visitas...
El profesorado desplazado a Dinamarca para encargarse de la enseñanza de los niños, lo formaron un grupo de 5 profesores y el director se apellidaba Zabala, un personaje argentino que había sido campeón de maratón.
Al tal Zavala, todos le recordaban como una persona dura y cruel que les golpeaba y castigaba a menudo y sin motivo. A los pocos meses de su estancia en el campamento fue descubierto cuando intentaba, aprovechando un viaje del equipo de fútbol, pasar a los niños a territorio alemán para entregárselos al gobierno de Hitler, que pretendía dárselos a Franco y, fue expulsado...
A finales del mes de mayo los niños fueron reunidos junto con otros y trasladados todos al colegio de Vejstrup, cerca de Svendborg, muy cerca de la playa. En este nuevo colegio se concentraron 96 niños.
Dionisia supuestamente murió al poco tiempo de llegar. Las crónicas de entonces lo contaban -sin dar detalles concretos-, como fue un hecho muy doloroso para todos. Eso era todo, "un hecho muy doloroso", no se decía nada más, nadie supo como ocurrió su muerte, ni la causa de su fallecimiento...

Para situar algo más la historia, decir que por Dionisia, supe que aunque la dieron por muerta, en realidad unos días después de que despidieran al director argentino, este volvió y se vengó secuestrando a la pequeña Dionisia en un despiste, después de atarla, la introdujo en una mochila (ella era "muy canija", recordaba) y desapareció monte a través a la carrera, con ella.
La buscaron durante varios días y al final se supuso que se habría ahogado en la playa, siendo esta la razón por la que aquellos que entonces eran niños, no recordaban como fue la falsa muerte.

Unos días más tarde cuando estaban ya cerca de territorio alemán, un grupo de saltimbanquis y titiriteros húngaros que acababan de huir de los nazis, descubrieron al corredor Zavala con... ¡una mochila de la que salían gritos!, de inmediato se dieron cuenta del fregao y después de dar una buena tunda al raptor maratoniano, adoptaron a la pequeña.
Con la invasión de Dinamarca por parte de los alemanes aquel pequeño circo que la acogió, cambió de continente y se fue a hacer las américas. Las recorrieron a conciencia durante varios años y durante este tiempo Dionisia pasó de ser una retaca anémica, arisca y desconfiada, a convertirse en una fibrosa y valiente trapecista.
Fueron unos años muy felices a pesar del trompazo que se dio en una actuación que hizo que viera muchas estrellas sin gastar un real en catalejos ni nada -decía ella de bromas-...

Por otro azar se vio embarcada en un velero rumbo al Caribe.
El payaso arlequín del circo -de nombre Ulrico-  resultó ser buen navegante, aventurero y buscador de tesoros.
Ulrico ganó en una timba estando en Chicago en los (E.E.U.U.), un mapa con la ruta y naufragio aproximado (que se sabía cierto) de un pequeño barco nazi que transportaba oros robados a los judíos con destino a un banco suramericano y que se hundió en un arrecife. Además en la misma noche su compañera Amadora -la mujer barbuda-, tan apasionada del juego como el y si cabe, con mayor arte que su compañero y compinche en todo tipo de engaños y trampas con la baraja, ganó un fantástico velero de 12 metros de lo más moderno por entonces al mismo jugador, que había perdido un rato antes también el mapa y que pretendía ganar en esa noche el dinero suficiente para emprender la aventura.
No era posible que Ulrico ni Amadora, grandes, torpes y gordos, pudieran desenvolverse a su antojo entre los recovecos de los arrecifes del vasto terreno sumergido que se debía explorar. Además era de suponer -convinieron la barbuda y el payaso- que a los tiburones no les haría tanta ilusión hincar los colmillos en el cuerpecillo de Dionisia, como en los suyos tan orondos, que fijo haría babear a cualquier escualo con apetito.
Vieron posibilidades en la decidida Dionisia y habiendo sido ellos los que se habían hecho cargo desde el principio de la pequeña, con el consentimiento y apoyo de el resto de los faranduleros y a cambio de de una parte convenida de los tesoros que esperaban descubrir en abundancia, se hicieron a la mar rumbo a aquellas cálidas aguas.
De aquella aventura Dionisia guardó una lesión que resultó la segunda de importancia en su vida llamada ENFERMEDAD POR DESCOMPRESIÓN
Esta fue ocasionada por no tener en cuenta las reglas para salir de los fondos de las aguas que imponían una ascensión lenta y calculada.
Los casos graves de esta, pueden causar profundos efectos en el cerebro y la médula espinal. Los gases que burbujean a través del cerebro son capaces de producir reacciones químicas que interfieren con la función normal del cerebro. Mareos, confusión, cambios en la personalidad y la amnesia puede ser consecuencia de la enfermedad por descompresión. En algunos casos -como en el de nuestra protagonista- estas lesiones llegan a ser permanentes...
Pasaron muchos años e infinidad de peripecias y estaba ya pensando en "echarse novio y formalizarse", decía ella cachondeándose. El físico ya lo tenía "pallá" y tenía secuelas del morrazo que hacía tantos años se dio en el circo y también por la maldita ENFERMEDAD POR DESCOMPRESIÓN que cada vez le distorsionaba más la realidad.
Para más inri hacía poco le diagnosticaron como probable también otra "peste" más, así las denominaba ella como no, utilizando su sempiterno sentido del humor, que era una DEMENCIA CON CUERPOS DE LEVY...


Dionisia después de las muchas peripecias de su vida, decidió cumplir su último sueño: volver a Vejstrup, tenía entonces 73 primaveras y siempre recordó con cariño los meses que pasó en Dinamarca.
De España no recordaba prácticamente nada excepto el dolor que el hambre, le causaba por entonces en su tripa vacía; no llegó a saber nada más de sus padres ni si tuvo más familia, ni siquiera de que lugar procedía; no sentía ninguna necesidad de volver por allí. Afirmaba que la única patria que tuvo fue aquel circo y ahora estaba allí con algunos de sus paisanos.
Cuando la raptó el maratoniano, era muy pequeña y después a los zíngaros les importó un bledo conocer sus orígenes. En la chaquetita que llevaba puesta estaba bordado su nombre y apellidos. Era lo único que supo de ella.
Llevaba sucediéndole que cada vez recordaba con mayor intensidad hechos pasados y, si bien prácticamente había olvidado el español (ni ella ni su familia llegaron a entender más que unas pocas palabras del vasco) para su sorpresa, se iba retrotrayendo a tiempos pasados recordando el idioma materno.    

Cuando llegó (hacía ya 3 años) al lugar en el que fe raptada, se puso rápidamente manos a la obra he hizo construir un pequeño centro cerca de la playa que lo dedicó a albergar a una serie de personajes a los que conoció en sus vueltas y revueltas por todo el mundo. Además cumplió en parte la palabra que en su día dieron sus mentores, Amadora y Ulrico. Por extraño que parezca, entre los titiriteros, saltinbanquis, volatineros y otros especímenes de estas diversas tribus que pasan la vida migrando de un sitio a otro, entre ellos digo, son capaces de saber donde se encuentra cada cual a nada que hagan unas pocas averiguaciones, Dionisia se reencontró con los que entonces fueron niñas y niños de tierna edad y que ahora cultivaban canas, arrugas y muchos viajes, aventuras e historias; los más arrastraban también penurias económicas.
A los pocos que quedaban y quisieron, les propuso juntarse todos en aquel lugar, Vejstrup, haciéndose ella cargo de todos los gastos que hubiera lugar "hasta que cascaran" -prometió- y media docena de ellos no dudaron en aceptar su generosidad.
El dinero no le faltaba producto del oro que era lo que se trajo en una considerable cantidad a resguardo en un cofre, puesto a flote en sus inmersiones en el caribe. También hizo otra pequeña fortuna en el juego, en la que triunfó más veces de las habituales en los casinos flotantes del Mississipi, así mismo me confesó un día que las sensaciones fuertes le apasionaban y que estuvo "en plantilla" de un grupo de atracadores que se hicieron hacía mucho tiempo con otro botín nazi más, esta vez perteneciente a uno de los más buscados de ellos que se afincó después de la segunda guerra mundial en Argentina; en fin, que las cosas le fueron bastante bien.
Cuando se presentó en el banco más cercano con el cofre, Dionisia le dejó claro en un par de minutos al director que o le hacía una buena propuesta para canjear su oro por billetes de inmediato y sin zarandajas, o que se iba con el cofre a otra parte...
La vida de Dionisia da para mucho, pero he prometido brevedad y a punto estoy de no cumplir con mi palabra...

Ha pasado ya el verano y las hojas del otoño amarillean en el aire unas, en el suelo las más y unas pocas que se resisten a abandonarlo, en el laberinto ahora casi desnudo de las ramas.
Los paisanos del lugar dicen que se prepara un invierno duro haciendo notar que grullas y gansos ya se han marchado.
En el transcurso de estos meses, he conocido muchas más cosas de los habitantes de esta casa y sobre todo de Dionisia.
Ella confunde realidad con fantasía cada vez con mayor frecuencia. A esto hay que sumarle el hecho de que ella tuvo muchísima imaginación y que siempre ha amado perderse en sus fantasías y en las de los demás.
El psicólogo que semanalmente visita la casa, dice que el carácter luchador de Dionisia es admirable pero que tanto la Enfermedad por Descompresión, como la Demencia por cuerpos de Levy, se están haciendo con su voluntad.
Una vez que nos fuimos a cenar los dos me decía, entre cerveza y cerveza, que le intrigaba mucho como es que la faceta imaginativa de Dionisia se mantenía funcionando a pleno rendimiento entremezclándose con las demencias que padecía.
¿Podría ser que actuara esta faceta suya creativa como salvavidas en su mente enferma y tener la capacidad de actuar como refugio ante el ataque de las facciones dementes, al ocupar sus pensamientos los cuentos que ella misma recreaba?
Cuando le dije eso, el psicólogo me dio unas palmaditas en la espalda y me dijo que no se trataba de la guerra de las galaxias.
Lo que era cierto -y todos los habitantes de la casa valorábamos- era que ella nos contaba sus peripecias en la vida real, mezclándolas con las imaginadas, las escuchadas a otras personas, las leídas y las que sus enfermedades conseguían entremezclar en su mente en un plano por el momento no superior a las demás.
Aksel, el psicólogo, describía la DEMENCIA CON CUERPOS DE LEVY, como progresiva, con alteraciones de memoria muchas leves en los comienzos, con alucinaciones visuales, alteraciones de la atención y del estado de alerta. Decía más cosas de las que se me quedó grabada una: esta estaba relacionada con la "INTELIGENCIA VISOESPACIAL".
Afirmaba que el pensaba que Dionisia tenía una gran capacidad para: pensar en tres dimensiones, recrear, transformar, descifrar y en general entender las relaciones que existían entre cualquier tipo de imagen, debido a la gran imaginación que había poseído y auto-estimulado siempre.
En otro ataque de las galaxias de los míos, le pregunté si no sería posible que presintiendo Dionisia que le venían alucinaciones debidas a sus enfermedades, pero teniendo capacidad de reconocerlas y saber que no podía evitarlas, pudiera ser que decidiera ella no intentar cerrarles las puertas, sino aceptarlas y etiquetarlas como tales en su enciclopedia cerebral.
Cuando le dije esto, Aksel pidió otras dos cervezas y me regaló algo que tenía guardado el camarero del bar esperando la ocasión: era una peluca de el mono ese grande tan cachondo de la guerra de las galaxias; me quedaba perfecta...

Pasaba el tiempo y contemplábamos todos como la mente de Dionisia fluctuaba entre realidades y visiones continuamente. Ella también cambiaba de personalidades como de chaqueta y se recreaba a si misma en otros personajes y en otras muchas historias.
También nos hablaba en explosiones de larguísimos monólogos, de diferentes y variopintas personas que se intuía que por lo menos algunas serían verdaderas.
Pérdidas de consciencia, alucinaciones de varios tipos, delirios, caídas y síncopes...con el tiempo se iba demostrando que Aksel había hilado fino y que la DCL, con cada vez menos dudas, la estaba padeciendo Dionisia.
Aksel, impuso un tratamiento en el que la estimulación cognitiva tenía mucha importancia. Se debía transmitirle seguridad y estar atento a posibles episodios de pérdida de conciencia.
Decía que no les era posible muchas veces cambiar de hábitos y que unos días y otros serían muy diferentes en ella.
Cuando tuviera alucinaciones, me decía que probara a intentar desviar su atención si es que veía que eran dolorosos, aunque afortunadamente casi siempre fueron de naturaleza positiva.
También en el aspecto doméstico, tenía que tener especial cuidado en procurar que hubiera el menor número de peligros tales como alfombras con pliegues, muebles mal sujetados, cosas sueltas por el suelo con las que se pueda resbalar o tropezar...
Como le gustaba mucho pasear, sobre todo por la playa, uno de los usuarios que vivía en la casa, le fabricó una especie de andador eléctrico con ruedas grandes, en el que podía ir a pie o montada, con la posibilidad de sentarse cuando se cansara o estuviera torpe. ¡Le encantaba!
En el aspecto médico, decía que había que tener mucho cuidado con la medicación ya que se debía procederse con mucha cautela en el tratamiento de posibles enfermos con DCL, lo que subrayaba la necesidad de un tratamiento exacto y vigilar el equilibrio entre la medicación porque podía haber efectos adversos.
Para ir terminado os hablaré de lo que llegamos a denominar como "LA MACEDONIA"
Lo llamamos así porque era un recuerdo que un día le vino a Dionisia y se puso frenéticamente a recoger todo tipo de frutas para hacer una macedonia como le preparaba su madre en el pueblo del que después emigraron a Portugalete, cuando era niña.
Estaba alteradísima y lo contagió a el resto de habitantes, pero lo mejor es que este recuerdo fue que dio pie a que salieran a flote muchas reminiscencias de la infancia de todo el grupo.
A partir de entonces  Aksel -dándose cuenta de la oportunidad- "institucionalizó LA MACEDONIA" y se convirtió en un par de horas que deseábamos y vertíamos en ese rato un arsenal de recuerdos, historias, fantasías, mentiras...todo valía.
En ese tiempo se practicaba todo tipo de orientaciones espaciales, temporales, personales y otros ejercicios que les venía muy bien a los componentes de aquella familia.
Al terminar el cocinero tenía preparada ¡como no! una gran macedonia para terminar el evento.

Ha pasado el tiempo y Dionisia se encuentra en un estado de demencia avanzado, pero de cuando en cuando le aflora otro ramalazo de los suyos y cuenta o intenta contar algo, aunque le suponga un gran esfuerzo, que termina siempre con un brillar de ojos y una sonrisa.
Cuando lo hace y la veo, me pongo la peluca y le cuento una historia.




sábado, 19 de septiembre de 2015

Deporte y chop-suey

Voy paseando un día del final del verano por la playa.
El tiempo se mueve en la frontera entre una estación y la siguiente.
Pienso que un verano más no he podido lucir una figura, que mi autoestima se digne aceptar.
Ahora mismo en vez de dar este plácido paseo andando, lo podía hacer trotando, aunque fuera despacio.
Bueno, en realidad no sería posible en este mismo instante, pienso.
Un viejo conocido me adelanta haciendo como si corriera; en realidad eso no es ni correr, ni andar, ni nada.
Eso si, suda como un condenado ya que encima va cubierto por una especie de impermeable con muchas letras y colores, bastante prieto, con él dentro, rojo, rojo, rojo. Parece una mortadela.
Pero si, si continúa, el año próximo me volverá a adelantar grácilmente al trote, y además igual me lo encuentro al final de la playa haciendo abdominales o nadando como un delfín mular ante los ojos de las espectadoras que abarrotan la cola de la barandilla allí, al comienzo de la playa, a donde el llegará en poco más de 10 minutos...y yo en 20; dentro de un año llegará en 5.
Instintivamente acelero el paso,
una gota solitaria brota del centro de mi frente,
vuelvo a acelerar y llego por fin al Peine del Viento,
testifico mi llegada tocando el pretil con la mano y vuelta.
La gota de sudor ha echo amigas y siento como los sobacos también se me van empapando.
Tendré que cambiar las chancletas por unas zapatillas de deporte, ya imagino los pies dentro emitiendo ese ruido característico cuando se están ahogando en su propio sudor allí dentro: CHOP-SUEY, CHOP-SUEY, CHOP...¿vendrá de ahí el nombre de la receta?
Como ya estoy llegando a el segundo tercio del recorrido, decido bajar a la playa y remojarme los pinreles, los sobacos y, eliminar las dichosas gotas de sudor que en ese momento parecen pulgas voraces que me están picando por todos lados.
Ya en la orilla, mientras voy terminando el paseo pienso en lo diferente que es dar los paseos en la agradable compañía de mi cuerpo sin esforzarlo, o esa otra forma que hoy solo he intuido y que ya no recordaba.
Pienso también en como ha transcurrido el verano, en lo agradable que ha sido ir enterrando unas cosas y descubrir otras; en el futuro cercano, en como el cuerpo mejora si lo tratas bien ¿seguro que es bueno machacarlo a base de carreras y flexiones?.
No hay mucha gente por la playa (salvo al fondo) y como siempre el mirar, escuchar las olas y sentirlas masajeando mis pies, me llevan a sentir lo agradable que puede resultar las cosas al final del verano. El otoño es mi estación predilecta y dentro de un par de días lo tenemos aquí.
Según estoy meditando como el siguiente año va a ser crucial en mi vida y estoy llegando al final de la arena, salgo de mi mismo, me percato de que hay mucha gente vestida deportivamente.
Y en eso....¡¡¡PIM, PAM PUM, ZAS Y DEMÁS!!!:
Estallan los gritos en los altavoces,
un montón de chicos y chicas forzudos se animan unos a otros,
los altavoces emiten su mitin de gritos de apoyo a los concursantes musculosos,
estos pululan en grupos que van corriendo de un sitio a otro después de levantar todo tipo de cachivaches tales como rodajas de pesas, sacos de arena (unos con poleas y otros a huevo), por otra zona parece que tarugos de madera y no se que más.
El griterío es ensordecedor, así de repente ha cambiado todo: lo que era un bonito sábado de final de verano, que se acaba de convertir en una especie encendido Vietnam. Sin querer me he metido en mitad del barullo de carreras de media docena de forzudas chicas que primero levantan un montón de veces los sacos y luego se los llevan de un lado a otro rampa arriba y rampa abajo, estimuladas por los gritos de apoyo de mozos forzudos y tatuados; ellas también están  tatuadas con dragones, culebras, pitbuls, cocodrilos, superhéroes y hasta un seiscientos con mandíbula de tiburón blanco.
Tengo que desaparecer de ahí rápido porque veo que me va a hostiar alguna de ellas con su saco en cualquier momento.
Por fin me pongo a salvo.
Decido dejar de pensar en correr y hacer flexiones, de deporte nada...es que le quitan las ganas a uno.




viernes, 31 de julio de 2015

Javiertxo y los gigantes y cabezudos

JAVIERTXO Y SUS COSAS
Se acerca el día, el día más importante del calendario de Javiertxo, el 2 de Agosto: ¡¡¡FIESTAS DE BERA!!!.
Irá con Julen y Nora a ver como la calle llena de gente contenta, txixtularis, dantzaris, vecinos que le reconocerán y pararan para charlar con el (si alguien no le reconoce, el ya se ocupará de recordárselo), juegos de niños, ferias y el súmmum de la galaxia: ¡¡¡GIGANTES Y CABEZUDOS!!!
Desde hace un mes no para de recordarlo a todo quisqui que ve en casa o en la calle: parientes, vecinos, amigos, amigos de sus amigos, y enemigos, y conocidos, y desconocidos...
¡El sábado 2 de agosto son fiestas de Bera y yo voy con Nora y Julen!
La cosa va en aumento y ya no habla de otra cosa. Le interesa un pimiento la corrupción del país, la Pantoja, los fichajes de los equipos de fútbol, el cambio climático, la habitual depresión estival de los superheroes, la migración de las almejas-cebra, el león ese tan guapo que ha muerto en la consulta de un dentista americano...lo único que le importa son las fiestas de Bera y sobre todo ¡¡¡LOS GIGANTES Y CABEZUDOS!!!...



Hoy han venido Julen y Nora a ultimar los planes para...el domingo.
¿El domingo? pregunta Javiertxo, ¡vamos a Bera el sábado 2 de agosto! afirma el. Los sobris le explican que se equivoca y como la fecha correcta es "el domingo 2 de agosto".
La confusión es un contratiempo, ahora tendrá que corregir y cambiar sábado por domingo, 2 por...¿el 2 cambiará o seguirá igual?, y repetir una y cienmil veces lo correcto para que nadie se olvide.
Pfff, menuda tarea le espera, todo el mundo tiene que saber que la fecha es ¿un día antes?, ¿el día 1?, ¿el sábado día 2 es domingo? ¿cambia sólo el número del día o también cambia el día?, ¿el sábado es día 1?, ¿los gigantes y cabezudos ya saben que día es? ¿como Urtain?, en Canarias ¿que día es?...
Estoy haciendo tremendo gazpacho para la cena de hoy, la comida de mañana y para congelar. Tengo para un buen rato y entre silencio y silencio de batidora, le escucho hacerse un sinfín de preguntas. De vez en cuando (de de vez en cuando y de vez en cuando) le oigo como se hace las preguntas a cada segundo de vez en cuando.
Su cabeza es un hervidero, tiene que asegurarse de la fecha y el día. En eso está, pero es un poco complicado cambiarla ahora de repente. Tendrá que repetirla "a metralleta" para aprendérsela bien. Y también explicárselo a todo el mundo. ¡Vaya tarea!
Pero Javiertxo es un tipo decidido y perseverante.
Sabe que ir, irá; esto lo tiene claro. Además le hemos tomado el pelo un poco con el cambio de fecha y eso hace que entre batida y batida de gazpacho le oiga como se ríe.
Le quedan un par de días para aclarase que día va, pero el lío lo soluciona de la siguiente manera, atentos:

-Yo termino de hacer todo el gazpatxo.
-Empiezo a recoger las cosas.
-Le oigo volver a liarse con el sábado, domingo, 1 y 2, Canarias, Urtain, los bigotes de los langostinos, la Pantoja, los pelotaris...
-Dice algo que no le entiendo y se vuelve a reír
-Viene, me mira y me dice: "MAÑANA ES HOY, COMO ALFREDO AMEZTOY"

domingo, 5 de julio de 2015

Captar el caos


El lugar, el mejor posible: una terraza repleta de sombrillas arracimadas como grandes setas, bajo cuyos sombreros estamos los clientes -muchos-  bebiendo nuestras consumiciones y comentando todos -como si tratara de un mantra- el insoportable calor que hace y lo poco que va a tardar en llegar la galerna.
Había conseguido hacer la primera foto con mi móvil nuevo.





En el bolso llevaba la toalla y el bañador además de otras cosas; no me quedó más remedio que dejar la cámara de fotos en casa porque no me entraba todo.
Así que ahí estaba yo, antes de ir a darme un baño, con la efímera compañía de una caña, y un libro entre las manos y...siii...sintiendo como llega ella...la esperada...la deseada por todos...¡¡¡LA GALERNA!!!
Empieza a soplar el aire...en menos de 10 segundos la peña ya está alterada...cae la primera sombrilla y vuelan las primeras toallas jerseyses, gorras...ME CONCENTRO EN EL MÓVIL, ESTOY EN EL LUGAR IDEAL PARA CAPTAR EL CAOS QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO...saco el móvil nuevo e intento recordar como he echo antes para hacer la foto...siguen volando las sombrillas...2 me caen encima pero yo sigo allí tecleando en el móvil impasible, ajeno a todo, concentrado en el aparato, con nervios de acero, vuela algún niño...un tanga de colores viene desde la orilla de la playa y se me pega en la cara como un pulpo...me lo quito con rapidez ...yo a lo mío...no consigo dar con la cámara del móvil nuevo tan grande que tengo y tan cojonudo...ME CONCENTRO EN EL PUTO MÓVIL, ESTOY EN EL LUGAR IDEAL PARA CAPTAR EL CAOS QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO....los camareros han empezado ya a recoger las sombrillas con gran eficiencia y también varias mesas que están por el suelo...uno me dice algo de "oiga caballero podría vd. no se qué, sigue"...pero yo estoy a lo que estoy, a sacar una fotografía en la que quede reflejado lo que es una galerna repentina en una terraza de verano repleta de gente tomando algo con los niños, perros, pareos, agüelas, pirauchos, bolsos, toallas, más niños...el caos es  total y yo...ME CONCENTRO EN EL PUTO MÓVIL DE MIERDA QUE NO SE COMO COJONES SE HACE PARA SACAR UNA FOTO, ESTOY EN EL LUGAR IDEAL PARA CAPTAR EL CAOS QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO...un turista flaco francés que grita "Espagne de merde" vuela con su caniche...hay un griterío total, la galerna es de las buenas, llega a la terraza agua con algunas pompas de jabón de la ducha que está abierta...yo continúo tecleando el hijo de la gran chingada de merde espagnola et francaise que no me enseña donde se encuentra el jodido botón de la malazorra máquina de su jodida madre de fotos...la cosa ya está en declive y los camareros van controlando la situación a la vez que el viento va amainando, las viejas, los niños, todo tipo de ropas, los gabachos con sus caniches atados y con bozal y todo lo demás va regresando al suelo...pero aún la escena es caótica y yo...ME CONCENTRO EN EL CABRONAZO DEL MÓVIL, ESTOY EN EL CHUNGO LUGAR IDEAL DE LA MUERTE QUE LE VOY A DAR AL MÓVIL A PISOTONES Y LUEGO APLASTARLO A OSTIAS CON EL IMBÉCIL DEL GILIPOLLAS FRANCÉS VOLADOR DEL CANICHE, PARA CAPTAR EL CAOS QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO...Pero no, al final no he podido reflejar ni caos ni leches, cuando ya ha pasado la galerna he encontrado el botoncito, y he sacado esta foto con las sombrillas supervivientes ordenadamente cerradas, los vasos rotos barridos, las mesas y sillas verticales, ya no grita nadie y los niños juegan de nuevo en la playa con los cubos y palas, las viejas comentando ya más calmadas el caos que se ha producido sin que yo haya podido captarlo en el lugar ideal; las gorras han vuelto a sus cabezas, las bragas y bañadores, toallas y jerseyses, los turistas flacos franceses de merde con sus caniches de merde también que incluso han hecho migas con los nativos y comentan la incidencia mientras sus perritos mean sobre las sombrillas que han sucumbido...y en general ya todo está en su sitio. Ahí no ha pasado nada, es un lugar ideal sin caos, pompas de jabón ni ostias...Al fondo el ratón de Getaria partiéndose el bigote descojonándose de mi.

    


Y al rato la galerna ya estaba en Donosti


domingo, 14 de junio de 2015

Exposición en la taberna "BART"

                                                                   FOTOPUZZ
En esta expo. además de 5 fotos convencionales, hay otras 4 a las que las llamo fotopuzz, por ser una especie de puzzle fotográfico.
Cada una de las 4 últimas, son el resultado de la suma de muchas fotos.
Si os fijáis lo veréis enseguida (si no lo habéis hecho ya). Son objetos que he recogido en la playa a lo largo de varios años.
Desde los 15 a los 30 años aprox., siempre llevaba mi máquina de fotos encima. En casa tenía un pequeño laboratorio y hacía lo que podía con mi ampliadora.
Un día fui a Madrid a ver una gran exposición de la mítica Agencia Magnum y desde ese día, dejé el bolso de la máquina de fotos en casa, y el laboratorio vacío. Pensé que ya había hecho lo que podía.
Empecé entonces a pisar otros campos, escultura y dibujo básicamente.
Así pasaron los años hasta que tuve mi segundo o móvil y hice con el mi primera fotografía, y la segunda, y la tercera. Cuando lo perdí (o huyó de mi por sobre-explotarlo, no se), me compre una pequeña cámara...y así sin pretender llegar a nada más que divertirme, me encontré otra vez fotografiando.
Había dos cosas que de mi anterior etapa quedaron: buscar/distinguir lo que me interesa retratar y la bendita paciencia.
Estas fotos que veis aquí expuestas las divido en dos grupos: "azules" (las pequeñas) y "playa" (las grandes)
Las primeras tienen en común el color azul, como está claro, o mejot dicho, está azul.
Las segundas el nexo de unión son los pedazos de vidrios que voy recogiendo en la playa, (además de otros objetos tales como trozos de cerámicas, conchas, ostras, piedras...), con los que voy componiendo imágenes.
Poco a poco he ido acumulando un "banco de imágenes" con estos objetos y aquí, en estas cuatro fotos, son estos trozos de vidrios los que las unen de alguna manera.
Las medidas reales (sin márgenes) de estas 4 fotos son las siguientes:
-Corazón verde.......85,5  x   75,5  centímetros
-Faro.......................63     x   90              "
-Gota de mar..........60     x 130            "
-Luna llena.............40     x 140            "
Aquí las expongo más reducidas pero lógicamente en su tamaño real se verían en todo lo que dan de si.
Estas cuatro fotos son "series limitadas" de 60. Una vez vendidas las sesenta (en el tamaño que sea), no se hacen más reproducciones. Todas ellas van firmadas con un sello seco, numeradas del 1 al 60 y en el reverso mi firma de puño y letra.
Así mismo los marcos los fabrico yo artesanalmente y cada uno de ellos los componen 12 piezas en vez de 4 -los grandes-, y 8 piezas -los pequeños-. De esta forma no llevan ingletes, el efecto visual es diferente y son muy sólidos. Los pinto con tres capas uno a uno, por lo que no hay dos iguales, son únicos.
Este es pues el resultado de muchos paseos por la playa, y de muchas horas de manipulación fotográfica.
Deseo que os gusten, Mikel Barrero de la Fuente (mikelbarrerodlf@gmail.com)
   
Estas son las azules:

                                                                 Arena turbia azul


                                                               Faro de Igeldo 1


                                                               Faro de Igeldo 2


                                                                 Faro de Igeldo 3


                                                                          Mar azul




En cuanto a las fotos del grupo "FOTOPUZZ" son las siguientes:


                                         
                                                                      Corazón verde




El Faro de las últimas luces


 Luna llena


Gota de mar
















sábado, 6 de junio de 2015

Mikel Essery


Hace un par de días, vino una noticia en El País que relataba como un infiltrado en Al Qaeda advertía del atentado en el que 8 personas murieron por la explosión de un coche bomba.
Entre ellos estaba Mikel Essery y era el guía del viaje.
Los que conocisteis A "Essery", sabéis que el si que era una persona esencialmente especial. Yo lo conocí hace muchos años (¡en tiempos de Franco!)
No es que fuera muy amigo de el, pero era una persona con la que las pocas veces que me encontraba, procuraba pararme y charlar un rato.
Recuerdo como me aconsejó los lugares que tenía que visitar en Marruecos, en un viaje que hice en moto: Chaouen, Todra, Ouarzazate, Erg Cheby... un fantástico viaje.
Mikel murió, y como quería hacer algo especial por el, lo dibujé de una foto; es el único hombre que he retratado. El dibujo se lo regalé a su amigo del alma Txema, que es la persona que se ocupa de la taberta BART, donde ahora tengo una pequeña exposición. Está enfrente de las fotos, con un gesto que era muy habitual en el.
Las cenizas de Mikel las esparcimos en Urgull, desde un lugar en el que se divisa el faro de Igeldo que está retratado por 3 veces en las fotos colgadas.
Viendo su gesto, con la mirada hacia abajo pensativo y absorto, imagino que desde allí verá el faro y la mar.
Fue una celebración en la que nos juntamos mucha gente, y que nos costó separarnos muchos pintxos, encuentros, vinos y cantos, se lo merecía. P
lantamos un haya trasmochada que va creciendo poco a poco.
Suelo subir a menudo a ese lugar, es especial y tiene unas hermosísimas vistas sobre todo con el cielo despejado, cuando se ve una gran parte de la costa gipuzkoana.
Las personas como el, no se convierten en "esenciales" cuando mueren, ya lo eran antes.





martes, 3 de febrero de 2015

Velos negros

Velos negros,
viento que lo descubre por un instante todo,
una potra blanca con un corazón montado en ella,
una estaca de metal clavada,
fría,
brillante,
en el hueco de tu sombra,
vete, o no, que más da,
las raíces ya están al aire pálidas,
esperando ser cubiertas por un velo negro.



                                                       Fotografía Mikel Barrero


https://www.youtube.com/watch?v=HUwTELZd05k




domingo, 1 de febrero de 2015

Bicis y lluvia


Ahí solas, sin poder refugiarse de nada, tiradas, mojadas, sin luchar ya nada...atadas.


                                                     
                                                       Fotografía Mikel Barrero  




                                                      Fotografía Mikel Barrero

sábado, 10 de enero de 2015

Muros con ventana.

Uno real: en el antiguo convento de Santa Teresa; en el monte Urgull; reconvertido parte de el, en el nuevo Kalostra, un día antes de su inauguración.





Otro imaginado: un dibujo de hace ya algunos años.




martes, 16 de septiembre de 2014

Coletas chinas


Los espermatozoides que no se aprovechan, no se pierden, se convierten en chinos...por eso llevan coleta.





Es muy pequeña broma escrita, para una tan buena ilustración como ésta.
Carmen Labiche (http://carmenlabiche.com/  https://www.facebook.com/pages/Carmen-Labiche-Artwork/451663818202162), es la autora del dibujo que tengo el privilegio de mostrarlo aquí.
Pensé en alargar el texto para intentar acortar la distancia entre dibujo y palabras, pero ni lo voy a intentar.
Gracias Carmen.

martes, 24 de junio de 2014

Rojo inglés

Esos ingleses de la Inglaterra profunda, que casi recién bajados del avión van al playa con la fresquera llena de cervezas.
Con su traje de baño de rayas se colocan boca arriba sin cremas protectoras ni leches...
la piel al medio minuto ya se empieza a transformar...
los órganos internos tales como venas, bazo, estómago, huesos...incluso los mismos tatuajes, empiezan a perderse entre un incipiente color rosado que cae como llovido del sol sobre ellos...
van cayendo también las garimbas, una tras otra, y cuando está por la mitad la fresquera (ya no tan fresca como hace un par de horas), cuando llega la cerveza que indica la mitad, con puntualidad británica se dan la vuelta y enfrentan su espalda y muslos al astro rey...
las cervezas ya van cayendo más despacio, y el calor en pleno apogeo, (a eso de las tres de la tarde) se ceba en ellos...
crepitan como huevos en la sartén, pero ellos están contentos...
comentan lo morenos que se van a poner ¡y en un solo día!...
la gente de alrededor se aparta de ellos horrorizada (menos otros ingleses que compiten con ellos)...
alemanes, noruegos, belgas...ya se han retirado con la piel llena de arena que se les ha pegado por causa de la crema solar protectora dejándolos como croquetas...
los ingleses se ríen de ellos...
mientras los bañadores que son de todo a 100 o de algún chino, ya se les han fundido a la piel, que además al hincharse los van ocultando en sus partes más finas, y parece que se sujetan sin tiras, como petachos pegados sobre tetas, culos y delanteras...
como en los costados no les ha dado tanto el Sol, una raya blanca separa las dos partes como si fuera una veta de grasa en un filete poco hecho...
por fin se acaban las cervezas, y con la tripa llena se levantan para ir a tomar el té de las 5...
si que notan algo raro, en las plantas de los pies ya despellejadas del todo siente una especie de cosquilleo...
pero la Guiness ocultan el auténtico destrozo y comentan como es llegar a España, a sus playas, y ya se siente la alegría en la piel...
Si, eso es el auténtico color "ROJO INGLÉS", que no se manifiesta en ningún otro lugar de la naturaleza.






jueves, 22 de mayo de 2014

Los ponchos




Hoy llueve, como ayer.
Ayer no fui a ningún sitio, pero hoy me quiero mover.
He pensado que lo mejor es comprar un poncho de esos de turistas de manada.
Cuando llueve los sacan todos a la vez de la bolsa de los suvenirs, se los ponen y siguen haciendo fotos como si nada.
Están los ponchos de los japoneses y los de los alemanes. Los de los japoneses suelen ser casi todos rojos, aunque también hay amarillos. Los de los alemanes son transparentes y se les ven los pelos de las piernas porque llevan todos pantalones cortos; cuando sudan los pelos se les pegan por dentro al poncho.
Los turistas japoneses, cuando coinciden con los alemanes y se mezclan delante de una iglesia, hacen fotos todos a la vez, embutidos en sus ponchos, con la máquina de fotos asomando en vez de los ojos. Los japoneses decía, tienen que tener mucho cuidadín, como los alemanes son muy grandes pueden pisarlos o arrollarlos. Así que cuando coinciden, los japos parecen aspiradores de esos redondos y pequeños que se quedan moviéndose de un lado para otro solos y que cuando chocan con algo cambian de rumbo inmediatamente.

Cuando pasa ésto, (que se chocan) el japonés se va, y el alemán se rasca la pierna.
No creo que me compre un poncho rojo japonés, me quedaría corto y parecería un poncho minifalda, rojo. Los gallegos, que son muy socarrones, se reirían de mi, y me pondría rojo como el poncho, y se reirían más todavía. Alemán tampoco, me quedaría grande y como me lo iría pisado me caería muchas veces, además no llevo pantalones cortos y no se me verían los pelos pegados por dentro del poncho chorreando sudor.

¡Está saliendo el Sol!