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lunes, 15 de mayo de 2017

Piedras poetas

La arenisca es una clase de piedra que mayormente se forma bajo el mar. Es una roca que abarca colores tales como el verde, gris, azul, rosado y sobre todo el amarillo; todos ellos en varias tonalidades.
Al ser sedimentaria muchas veces se ven las capas que a lo largo del tiempo se han ido depositando formando auténticas vetas.
Yo añadiría que además es una piedra poeta. Lo siento así ya que sus bellísimos estratos nos muestran pequeños fragmentos del fondo del mar, como escrituras jeroglíficas, que el tiempo se ha encargado de escribir. Sabiendo interpretarlas, los científicos estudian el origen y desarrollo del planeta.
Es fácil embelesarse cuando teniendo alguna de ellas en las manos, niños y algunos adultos afortunados, se quedan mirándolas como si fueran monedas de oro viejo, que pagan un viaje hacia uno de los más poderosos y delicados corazones de la poesía; este, es la mar, su fondo, la vasija que la contiene, formada por la arena suelta en estratos superiores y por debajo de estos la compactada ya convertida en piedra.
La arenisca, es por tanto una escritora infinita, a la vez que silenciosa poeta.
¿Por qué digo esto?
Un año más estamos con el tema de las piedras de Ondarreta.
Que si son restos de escombros, que si no, que si hay que quitarlos, que si no vale la pena porque siempre habrá más, que si da muy mala imagen, que si no es para tanto, que si estudios para saber no se sabe lo que, que, que…
Suelo recoger de estas areniscas para fotografiarlas una a una y hace composiciones con ellas, también me llevo algunas a mi taller para hacer artesanías.
Sabía que habían decidido (un año más) quitarlas para que los naturales y los turistas no se dañen sus pies y se de una buena imagen de la ciudad y sus playas.
Estos días pasados he estado recogiendo durante las bajamares estas piedras, después de escogerlas con todo mi esmero pensando en mis artesanías  y sobre todo en una fotografía que quiero hacer como parte de una serie que consta de una 10 obras con cosas que recojo de las playas, tales como: vidrios, restos de caparazones de erizos, opérculos, pequeñas ostras de colores, fragmentos de cerámicas, palitos desgastados, conchas…
Tengo calculado que me hacen falta unas 140 piedras aproximadamente para hacer la fotografía que quiero con areniscas “de oro”. Tengo otra foto terminada con otras menores de tamaño y de colores variados; ahora toca las doradas. Esta semana pasada y parte de la anterior he reunido unas 70, o sea, la mitad de las que necesito.
Hoy he dado un paseo por Ondarreta aunque a esa hora la marea estaba alta y no podía recoger ninguna piedra. Iba ensimismado pensando en vete a saber qué y al cruzar el túnel del antiguo las he visto, me he quedado parado como esperando corroborar lo que mis ojos están viendo, ahí estaban dos de ellas, grandes, quietas, brillantes sus palas pulidas, esperando a la próxima bajamar para actuar…dos monstruos que supongo mañana mismo ya llegarán, a donde están las piedras areniscas-antiquísimas-poetisas-silenciosas-bellas-monedas doradas.
Y estoy por la mitad de las piedras que calculo necesarias.
Mañana pues, cambio de planes. Si veis a un chalao calvo y gordito en la pedrera, recogiendo cosas del suelo, rodeado de gigantes con coraza metálica destellando brillos e iras contra el tarao que ni caso les hace, como intentando persuadirles con su indiferencia de que no es el momento de apartarse para que los grandes dragones, continúen el exterminio de silenciosas poetas, ese no es un moderno quijote en pantalones cortos y chancletas, soy yo que me faltan unas 70 piedras.

Ya han pasado dos semanas,
las máquinas-dragones hicieron la escabechina,
ahora la playa está muy mona ella, sin piedras,
ya no hay monedas de oro que compran poesías e historias del fondo del mar.





Esta foto ya la tenía de antes y está hecha con pequeñas areniscas de colores, la llamo "macedonia de areniscas"









Y esta es la que he hecho con las areniscas-poetas de la que ha tratado esta entrada en el blog.
Al final me hicieron falta 133 piedras.
Los dragones tuvieron que esperar

VOLVERÁN A BROTAR COMO DE UN MANANTIAL, VOLVERÁN LAS DORADAS ARENISCAS, VOLVERÁN.







domingo, 25 de septiembre de 2016

Un ermitaño en el coliseo


Una vez más el verano se acaba. Este ha sido sumamente caluroso, en fila india un día tras otro durante las largas horas centrales, se desparramaba un deslumbrante fulgor blanco que quedaba embutido como en un inmenso bocadillo, entre los azules del cielo y mar compuestos por una amplia gama de celestes, turquesas, índigos, añiles y otros más, visibles pero sin nombre.
Después de la hornada del mediodía, con las horas maduras de la tarde llegaban los amarillos, naranjas y rojos, que poco a poco eran masticados y tragados por los fantásticos "azules-murientes" del ocaso.
Ahora estoy sentando en este lugar contemplando el último tramo del día, aguardando la llegada de la noche.
Hoy, aunque no esté permitido, me quedaré aquí a dormir; total si no vuelvo nadie me va a echar en falta, ni siquiera yo mismo lo hago muchas veces.
No me exijo casi nada, ahora solo quiero disfrutar en este pequeño rincón de la isla en el que no molesto a nadie. No hago otra cosa que cuando llego en la primera motora de la mañana, preparar mi chiringuito con unas telas y un par de cuerdas para pasar el día, utilizar mis manos en algo que me entretenga, leer, escuchar la mar y el viento, ver pasar las nubes, los pájaros y el tiempo, acompañarme de unos pocos deseos y mis recuerdos, observar como mi cuerpo envejece a paso lento, seguro, satisfecho de su suerte, y emplear horas y horas en escribir historias que transitan como nubes por mi cabeza.
Estoy contento, no pensé que acabaría así, sin importarme un pimiento la cara que ponen los pocos que se acercan por aquí. Por lo general, cuando me ven así desnudo y tranquilo, unos sonríen apurados antes de volverse por el caminito por donde han venido, otros se espantan trompicándose en su repentina marcha atrás, algunos pocos saludan y se acercan para contemplar las vistas y unos menos intentan entablar conversación conmigo; pocos lo consiguen. Comprendo a quienes toman las de Villadiego algo despavoridos al dar conmigo de repente, hay que tener en cuenta mi aspecto de troglodita inundado de pelos blancos repartidos en abundancia por todo mi cuerpo moreno, con unas greñas, barbas y bigotes de concurso; mi buena estatura, mi cuerpo fornido, un par de manazas y mis piernas acombadas rodeando una maraña de pelo compacto y rizado.
Cuando hablo, mi voz parece pólvora disparada por una oscura tronera, y luego está mi mirada que siempre ha impresionado aunque yo sea un tipo bien poco beligerante…en fin, decía que por lo general no se acerca casi nadie…




   
                                                          Fotografía Mikel Barrero  

Hoy después de cenar leeré para un público de luces en el “Coliseo” No suelo enseñar mis escritos, pero me gusta recitarlos en voz alta por la noche bien entrada la madrugada, encima del pequeño embarcadero en la falda de la isla. Lo hago desde un pequeño muro en un recodo las noches sin viento ni lluvia, a la luz de una vela que sujeto en un palo. Me gusta pensar que estoy leyendo en un grandísimo coliseo y que el público son las luces de la bahía. Cuando termino me quedo escuchando los murmullos de las olas; son para mi los mejores aplausos.
No es muy corriente que algún bote se acerque de madrugada, cuando alguna vez sucede yo sigo con lo mío...

Me viene a la memoria la historia que me contó mi abuelo Gabriel siendo yo pequeño, cuando vine con él por primera vez aquí; fue la primera, de las muchas horas de escucha, en este mismo banco.
En ella se contaba, que en esta isla antaño recluyeron a los enfermos de una epidemia de peste y que el faro lo ocupó una valiente mujer que no dejó ni por una sola noche que su luz dejara de cumplir su cometido, además de cuidar de los apestados.
La mujer se encargó de los suministros propios y los de los enfermos. Le llevaban los víveres hasta cerca de la isla para dejarlos en una embarcación fondeada a poca distancia del embarcadero y ella se acercaba en su pequeño bote, que era inconfundible por estar pintado de bonitos colores, para transbordarlos y llevarlos a tierra.
Me dijo que era alta y fuerte y tenía una fantástica pelambrera, que cantaba con mucha gracia y potencia y que por las noches se le podía oír en toda la isla. También que le deleitaba pintar y lo hacía con muy buen gusto.
Los pocos enfermos que sobrevivieron a la plaga, comunicaron que se comportó con ellos con solidaridad y esfuerzo. Se mantuvo allí incluso después de terminada la epidemia sin que la enfermedad le afectara.
Por un tiempo la isla no fue visitada por nadie y cuando ya por fin se dio por terminada una larga cuarentena, se decidió hacer una reforma del faro y sustituir a aquella mujer por otro farero. Pero cuando fueron a comunicarle la decisión que se había tomado, no dieron con ella, ni con sus pertenencias, ni tan siquiera con el pequeño bote. De ella únicamente quedaron unas pocas pinturas suyas en varias oquedades de piedra, otras en las paredes del interior del faro y unos pocos cuadros. Mi abuelo Gabriel tenía uno de ellos, heredado de un anciano pariente suyo que afirmaba ser descendiente de uno de los enfermos de la peste sobrevivientes y que había conseguido hacerse con uno de aquellos pocos que quedaron.
El cuadro me llamó la atención cuando lo vi en su casa. Era fantástico y bellísimo. En él, un gigante pintaba el cielo y en el agua un pequeño bote de colores navegaba en dirección al ocaso que tantas veces he visto desde donde estoy ahora. Ni que decir tiene que lo heredé de él y es mi más preciada pertenencia.
Aquella mujer se convirtió en mi mayor heroína y la ensoñé infinidad de veces, echando en falta saber su nombre, algo que nadie conoció y que no figuraba en la marca con que firmó sus pinturas. Ese misterio hizo aún mayor para mí su leyenda, aunque yo le puse el infantil nombre de “La mujer de colores”…


Queda poco ya para que llegue la noche, en el horizonte una larga cordillera de nubes ocupa el bajo cielo, hay un hueco en el oeste hacia el que acuden los últimos rescoldos del día como si fueran dardos ardientes. Una vez llegan allí, en vez de clavarse en el celeste caen hacia la próxima aurora como si todo fuera una treta; si, la noche llega agitando su manto negro figurando ser un capote, al que acuden las luces de vino y sangre para desaparecer en un hermoso engaño incruento.


                               

                                                         Fotografía Mikel Barrero 

P.D.
Hoy he despertado recordando, como ayer después de recitar mis poemas en el coliseo ante mi público de luces y mientras crepitaban los aplausos de las pequeñas olas, una sombra me llamó la atención entre los reflejos, más allá del abrigo del embarcadero.
Algo extraño pasó con la luz del faro que descendió durante una vuelta, e iluminó las tres veces que corresponde a uno de sus giros completos, una mujer con una larga cabellera blanca que remaba lentamente en un pequeño bote de colores.

Mientras se alejaba, canturreaba la misma canción que tan a menudo silbaba mi abuelo Gabriel.

Si, leer, dormir, soñar…


sábado, 19 de septiembre de 2015

Deporte y chop-suey

Voy paseando un día del final del verano por la playa.
El tiempo se mueve en la frontera entre una estación y la siguiente.
Pienso que un verano más no he podido lucir una figura, que mi autoestima se digne aceptar.
Ahora mismo en vez de dar este plácido paseo andando, lo podía hacer trotando, aunque fuera despacio.
Bueno, en realidad no sería posible en este mismo instante, pienso.
Un viejo conocido me adelanta haciendo como si corriera; en realidad eso no es ni correr, ni andar, ni nada.
Eso si, suda como un condenado ya que encima va cubierto por una especie de impermeable con muchas letras y colores, bastante prieto, con él dentro, rojo, rojo, rojo. Parece una mortadela.
Pero si, si continúa, el año próximo me volverá a adelantar grácilmente al trote, y además igual me lo encuentro al final de la playa haciendo abdominales o nadando como un delfín mular ante los ojos de las espectadoras que abarrotan la cola de la barandilla allí, al comienzo de la playa, a donde el llegará en poco más de 10 minutos...y yo en 20; dentro de un año llegará en 5.
Instintivamente acelero el paso,
una gota solitaria brota del centro de mi frente,
vuelvo a acelerar y llego por fin al Peine del Viento,
testifico mi llegada tocando el pretil con la mano y vuelta.
La gota de sudor ha echo amigas y siento como los sobacos también se me van empapando.
Tendré que cambiar las chancletas por unas zapatillas de deporte, ya imagino los pies dentro emitiendo ese ruido característico cuando se están ahogando en su propio sudor allí dentro: CHOP-SUEY, CHOP-SUEY, CHOP...¿vendrá de ahí el nombre de la receta?
Como ya estoy llegando a el segundo tercio del recorrido, decido bajar a la playa y remojarme los pinreles, los sobacos y, eliminar las dichosas gotas de sudor que en ese momento parecen pulgas voraces que me están picando por todos lados.
Ya en la orilla, mientras voy terminando el paseo pienso en lo diferente que es dar los paseos en la agradable compañía de mi cuerpo sin esforzarlo, o esa otra forma que hoy solo he intuido y que ya no recordaba.
Pienso también en como ha transcurrido el verano, en lo agradable que ha sido ir enterrando unas cosas y descubrir otras; en el futuro cercano, en como el cuerpo mejora si lo tratas bien ¿seguro que es bueno machacarlo a base de carreras y flexiones?.
No hay mucha gente por la playa (salvo al fondo) y como siempre el mirar, escuchar las olas y sentirlas masajeando mis pies, me llevan a sentir lo agradable que puede resultar las cosas al final del verano. El otoño es mi estación predilecta y dentro de un par de días lo tenemos aquí.
Según estoy meditando como el siguiente año va a ser crucial en mi vida y estoy llegando al final de la arena, salgo de mi mismo, me percato de que hay mucha gente vestida deportivamente.
Y en eso....¡¡¡PIM, PAM PUM, ZAS Y DEMÁS!!!:
Estallan los gritos en los altavoces,
un montón de chicos y chicas forzudos se animan unos a otros,
los altavoces emiten su mitin de gritos de apoyo a los concursantes musculosos,
estos pululan en grupos que van corriendo de un sitio a otro después de levantar todo tipo de cachivaches tales como rodajas de pesas, sacos de arena (unos con poleas y otros a huevo), por otra zona parece que tarugos de madera y no se que más.
El griterío es ensordecedor, así de repente ha cambiado todo: lo que era un bonito sábado de final de verano, que se acaba de convertir en una especie encendido Vietnam. Sin querer me he metido en mitad del barullo de carreras de media docena de forzudas chicas que primero levantan un montón de veces los sacos y luego se los llevan de un lado a otro rampa arriba y rampa abajo, estimuladas por los gritos de apoyo de mozos forzudos y tatuados; ellas también están  tatuadas con dragones, culebras, pitbuls, cocodrilos, superhéroes y hasta un seiscientos con mandíbula de tiburón blanco.
Tengo que desaparecer de ahí rápido porque veo que me va a hostiar alguna de ellas con su saco en cualquier momento.
Por fin me pongo a salvo.
Decido dejar de pensar en correr y hacer flexiones, de deporte nada...es que le quitan las ganas a uno.




viernes, 31 de julio de 2015

Javiertxo y los gigantes y cabezudos

JAVIERTXO Y SUS COSAS
Se acerca el día, el día más importante del calendario de Javiertxo, el 2 de Agosto: ¡¡¡FIESTAS DE BERA!!!.
Irá con Julen y Nora a ver como la calle llena de gente contenta, txixtularis, dantzaris, vecinos que le reconocerán y pararan para charlar con el (si alguien no le reconoce, el ya se ocupará de recordárselo), juegos de niños, ferias y el súmmum de la galaxia: ¡¡¡GIGANTES Y CABEZUDOS!!!
Desde hace un par meses no para de recordarlo a todo quisqui que ve en casa o en la calle: parientes, vecinos, amigos, amigos de sus amigos, y enemigos, y conocidos, y desconocidos...
¡El sábado 2 de agosto son fiestas de Bera y yo voy con Nora y Julen!
La cosa va en aumento y ya no habla de otra cosa. Le interesa un pimiento la corrupción del país, la Pantoja, los fichajes de los equipos de fútbol, el cambio climático, la habitual depresión estival de los superhéroes, la migración de las almejas-cebra, el león ese tan guapo que ha muerto en la consulta de un dentista americano...lo realmente son las fiestas de Bera y sobre todo ¡¡¡LOS GIGANTES Y CABEZUDOS!!!...



Hoy han venido Julen y Nora a ultimar los planes para el domingo.
¿El domingo? pregunta Javiertxo, ¡vamos a Bera el sábado 2 de agosto! afirma el. Los sobrinos le explican que se equivoca y cómo la fecha correcta es "el domingo 2 de agosto".
La confusión es un contratiempo, ahora tendrá que corregir y cambiar sábado por domingo, 2 por...¿el 2 cambiará o seguirá igual?, y repetir una y cien mil veces lo correcto para que nadie se olvide.
Pfff, menuda tarea le espera, todo el mundo tiene que saber que la fecha es ¿un día antes?, ¿el día 1?, ¿el sábado día 2 es domingo? ¿cambia sólo el número del día o también cambia el día?, ¿el sábado es día 1?, ¿los gigantes y cabezudos ya saben que día es? ¿como Urtain?, en Canarias ¿qué día es?...
Estoy haciendo gazpacho para la cena de hoy, la comida de mañana y para congelar. Tengo para un buen rato y entre silencio y silencio de batidora, le escucho hacerse un sinfín de preguntas.
Su cabeza es un hervidero, tiene que asegurarse de la fecha y el día. En eso está, pero es un poco complicado cambiarla ahora de repente. Tendrá que repetirla "a metralleta" para aprendérsela bien. Y también explicárselo a todo el mundo. ¡Vaya tarea!
Pero Javiertxo es un tipo decidido y perseverante.
Sabe que ir, irá; esto lo tiene claro. Además le hemos tomado el pelo un poco con el cambio de fecha y eso hace que entre batida y batida de gazpacho le oiga cómo se ríe.
Le quedan un par de días para aclarase qué día va, pero el lío lo soluciona de la siguiente manera, atentos:

-Yo termino de hacer todo el gazpatxo.
-Empiezo a recoger las cosas.
-Le oigo volver a liarse con el sábado, domingo, 1 y 2, Canarias, Urtain, los bigotes de los langostinos, la Pantoja, los pelotaris...
-Dice algo que no le entiendo y se vuelve a reír
-Viene, me mira y me dice: "MAÑANA ES HOY, COMO ALFREDO AMEZTOY"

domingo, 5 de julio de 2015

Captar el caos


El lugar, el mejor posible: una terraza repleta de sombrillas arracimadas como grandes setas, bajo cuyos sombreros estamos los clientes -muchos-  bebiendo nuestras consumiciones y comentando todos -como si tratara de un mantra- el insoportable calor que hace y lo poco que va a tardar en llegar la galerna.
Había conseguido hacer la primera foto con mi móvil nuevo.





En el bolso llevaba la toalla y el bañador además de otras cosas; no me quedó más remedio que dejar la cámara de fotos en casa porque no me entraba todo.
Así que ahí estaba yo, antes de ir a darme un baño, con la efímera compañía de una caña, y un libro entre las manos y...siii...sintiendo como llega ella...la esperada...la deseada por todos...¡¡¡LA GALERNA!!!
Empieza a soplar el aire...en menos de 10 segundos la peña ya está alterada...cae la primera sombrilla y vuelan las primeras toallas jerseyses, gorras...ME CONCENTRO EN EL MÓVIL, ESTOY EN EL LUGAR IDEAL PARA CAPTAR EL CAOS QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO...saco el móvil nuevo e intento recordar como he hecho antes para hacer la foto...siguen volando las sombrillas...2 me caen encima pero yo sigo allí tecleando en el móvil impasible, ajeno a todo, concentrado en el aparato, con nervios de acero, vuela algún niño...un tanga de colores viene desde la orilla de la playa y se me pega en la cara como un pulpo...me lo quito con rapidez ...yo a lo mío...no consigo dar con la cámara del móvil nuevo tan grande que tengo y tan cojonudo...ME CONCENTRO EN EL PUTO MÓVIL, ESTOY EN EL LUGAR IDEAL PARA CAPTAR EL CAOS QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO....los camareros han empezado ya a recoger las sombrillas con gran eficiencia y también varias mesas que están por el suelo...uno me dice algo de "oiga caballero podría vd. no se qué, sigue"...pero yo estoy a lo que estoy, a sacar una fotografía en la que quede reflejado lo que es una galerna repentina en una terraza de verano repleta de gente tomando algo con los niños, perros, pareos, agüelas, pirauchos, bolsos, toallas, más niños...el caos es  total y yo...ME CONCENTRO EN EL PUTO MÓVIL DE MIERDA QUE NO SE COMO COJONES SE HACE PARA SACAR UNA FOTO, ESTOY EN EL LUGAR IDEAL PARA CAPTAR EL CAOS QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO...un turista flaco francés que grita "Espagne de merde" vuela con su caniche...hay un griterío total, la galerna es de las buenas, llega a la terraza agua con algunas pompas de jabón de la ducha que está abierta...yo continúo tecleando el hijo de la gran chingada de merde espagnola et francaise que no me enseña donde se encuentra el jodido botón de la malazorra máquina de su jodida madre de fotos...la cosa ya está en declive y los camareros van controlando la situación a la vez que el viento va amainando, las viejas, los niños, todo tipo de ropas, los gabachos con sus caniches atados y con bozal y todo lo demás va regresando al suelo...pero aún la escena es caótica y yo...ME CONCENTRO EN EL CABRONAZO DEL MÓVIL, ESTOY EN EL CHUNGO LUGAR IDEAL DE LA MUERTE QUE LE VOY A DAR AL MÓVIL A PISOTONES Y LUEGO APLASTARLO A HOSTIAS CON EL IMBÉCIL DEL GILIPOLLAS FRANCÉS VOLADOR DEL CANICHE, PARA CAPTAR EL CAOS QUE SE ESTÁ PRODUCIENDO...Pero no, al final no he podido reflejar ni caos ni leches, cuando ya ha pasado la galerna he encontrado el botoncito, y he sacado esta foto con las sombrillas supervivientes ordenadamente cerradas, los vasos rotos barridos, las mesas y sillas verticales, ya no grita nadie y los niños juegan de nuevo en la playa con los cubos y palas, las viejas comentando ya más calmadas el caos que se ha producido sin que yo haya podido captarlo en el lugar ideal; las gorras han vuelto a sus cabezas, las bragas y bañadores, toallas y jerseyses, los turistas flacos franceses de merde con sus caniches de merde también que incluso han hecho migas con los nativos y comentan la incidencia mientras sus perritos mean sobre las sombrillas que han sucumbido...y en general ya todo está en su sitio. Ahí no ha pasado nada, es un lugar ideal sin caos, pompas de jabón ni hostias...Al fondo el ratón de Getaria partiéndose el bigote descojonándose de mi.

    


Y al rato la galerna ya estaba en Donosti


domingo, 1 de febrero de 2015

Bicis y lluvia


Ahí solas, sin poder refugiarse de nada, tiradas, mojadas, sin luchar ya nada...atadas.


                                                     
                                                       Fotografía Mikel Barrero  




                                                      Fotografía Mikel Barrero

domingo, 9 de febrero de 2014

La anciana

Levanta su cabeza la anciana,
sonríe con los ojos entrecerrados,
¡que hermosura su blanca cabellera al viento!





                                                          Fotografía de Mikel Barrero







jueves, 16 de enero de 2014

La inmortalidad

-¿Tu crees que hay algo después? o kaput y ya está?
-Kaput, sin duda, con tanto gusano que se comen todo ¿que va a haber?
Los gusanos devoran la inmortalidad y luego la cagan




Fotografía de Mikel Barrero



martes, 14 de enero de 2014

Fulgor Polar

Tras largo y frío viaje
con un fulgor de escarcha
ilumina el agua






                                                                  Fotografía de Mikel Barrero        

domingo, 12 de enero de 2014

lunes, 23 de diciembre de 2013

Flor y charco

No penséis lo contrario
estoy aquí porque quise
en éste charco, bañada en sus reflejos






 
                                                             Fotografía de Mikel Barrero

Flor y asfalto

Esfuerzate pequeña, 
ponte en pie; llora, rabia, salta, grita 
no te rindas, estás viva.




                                                                Fotografía de Mikel Barrero

Bellota y asfalto

Juguemos pues la vida,
en un duelo a versos
asfalto contra bellota.






                                                            Fotografía de Mikel Barrero

sábado, 16 de noviembre de 2013

Angel negro

Un rayo blanco mató al ángel negro,
bajaron flotando sus alas.







Fotografía de Mikel Barrero
                                                                                                                                         

viernes, 8 de noviembre de 2013

Cicatrices

Enciendo la lamparita baja. Duermes. 
Cuento una docena de tus respiraciones, me gusta verte dormida profundamente; tienes mal dormir, pero ahora lo estás haciendo de libro.
Te cuento otra docena de veces.
Tu brazo está estirado y ahí están ellas,
tus cicatrices,
recuerdos de tu pasado enterrado.
Al principio no fue fácil encontrarlas, pero cuando me las descubriste, cuando me explicaste todo, tus intentos de suicidio en el pasado cercano, aquella vida invivible, tu rabia, tu confusión, tu rebelo...las miro con cariño. Son letras impresas en tu brazo, son tú y me gusta mirarlas, mirarte.
Brillan por el refilar de la luz,
ya dejaron de gritar ahora están calladas.
Quedaron ahí y les agradezco que no se hicieran más profundas, más fuertes, más grandes.
En tu brazo se ve la cremallera de los puntos que un día, o noche, unieron tu piel. En la oscuridad parecen el brillar de una sonrisa que expresa que ya pasó todo.
Las miro,
las acaricio,
siento latir tu sangre por ellas,
cuento una docena de pálpitos y otra docena de tus respiraciones.







Bellas, incrustadas entre el bosquejo colorido de tus tatuajes, recuerdo de tu pasado, una sonrisa que brilla...tú.
Te beso,
las beso,
sigues durmiendo,
te acaricio y las vuelvo a acariciar,
se dibuja una sonrisa en tus labios, tus cicatrices también sonríen, todo va bien.
Apago la luz, me va invadiendo el sueño, aquí, junto a ti...                                               







miércoles, 16 de octubre de 2013

Paso de cebra


Un domingo cualquiera por la mañana.

Llego a un paso de cebra con semáforo,
está en rojo,
miro a izquierda y derecha,
no hay ningún coche a la vista,
cruzo la calle sin pisar las rayas blancas ni esperar a que se ponga "en verde".

Los niños preguntan por qué paso sin esperar la señal y los padres recriminan mi conducta.
En la acera ellos, todos con deportivas y chándales, esperan a que el semáforo les de permiso para pasar, luce el verde y empiezan a cruzar.
Los niños han oído que a las cebras no les gusta que les pisen las rayas blancas y no lo hacen ellos, ni dejan que lo hagan sus padres. Pisan las negras y cuando van por la mitad, alguien pisa una raya blanca y … todos caen; de inmediato son tragados por el asfalto y desaparecen. Era una trampa.
Antes de perderse en las profundidades, algunos consiguen agarrarse a los bordes de las rayas blancas; solo se ven sus manos, pero por poco tiempo. Las rayas blancas se cierran de golpe y después de un chasquido quedan unos dedos cortados en la calzada.
Las gaviotas -que sobrevuelan las calles los domingos por la mañana- se llevan los dedos para dárselos de comer a sus pollos.

Luego pasa la máquina limpiacalles y allí parece que no ha pasado nada.

Al poco el semáforo vuelve a estar en rojo. Más padres con sus niños en deportivas se paran cívicamente esperando a que el semáforo se ponga en verde.





                                                          Fotografía de Mikel Barrero





sábado, 26 de mayo de 2012

Nube solitaria

Apareció  por la tarde.
Viajaba sola y sin prisa.
Estaba sana, rechoncha.
Se la veía joven y era mas bien pequeña.
Volaba baja y parecía mirar hacia el suelo, como si hubiera algo que buscase. 
La había visto venir y como no tenía nada que hacer, me quedé mirándola mientras se acercaba.
Cuando llegó a donde yo estaba se paró.
Nos quedamos los dos mirándonos sin decirnos nada.
Así estuvimos un buen rato, hasta que el Sol comenzó a acostarse.
Sus últimos rayos, iluminaban dos colinas prietas como labios, pintándolas de carmín. 
Se puso en movimiento hacia ellas, pero antes de perderla en la noche pronta se detuvo un momento, una pequeña traza blanca se desprendió de ella y acudió hacia mi envolviéndome de blanco.
Al poco se disipó y volví a verla. 
La nube ya muy chica, se posaba entre las dos colinas de boca roja.








La noche la ocultó y a mi de ella.

Mientras caminaba hacia casa, me acordé de aquella vez que siendo un chabal pensé que aquí no se me había perdido nada y conseguí embarque como marinero en un barco en el puerto de Pasajes.
Pero en el último momento no lo hice y me perdí en tierra.
Si, creo que hablamos de eso sin palabras.
Te deseo buen viaje, pequeña nube solitaria y viajera.

  

viernes, 2 de diciembre de 2011

Las gafas de Sol


Fin del verano, se fue todo el mundo, hasta las sirenas.
Alguna se dejó las gafas de sol y las encontré mientras paseaba en la playa.
Tenían unas pocas escamas pegadas y despedían un agradable y fresco olor...a pescado.







                                                    Fotografía Mikel Barrero